domingo 28 de junio de 2020 - 12:00 AM

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Columna de
Sergio Rangel

Libros de los que ya me he olvidado. De las hojas de uno de esos libros se escurrieron dos recortes de periódico que habìa metido allí. Uno, Ginkgo Biloba, de Jaime Forero Gómez, médico amigo que escribe en Vanguardia sobre la alimentación y salud. En su escrito encuentro que en China, cuna de todas las ciencias y misterios, existen árboles de esta clase, de 3.000 años de vida, con un poderoso sistema inmunológico que nunca envejece, y cuyas resinas son utilizadas para la cura de infinitas enfermedades. Pregunto: ¿Por qué el Estado colombiano o los particulares no hacen un proyecto para importar y sembrar el árbol Ginkgo Biloba? El prestigioso Jaime Forero Gómez asegura que este árbol es regenerador de las mitocondrias del corazón. Enfermedades cardiacas que según estadísticas ocupan el primer lugar en el mundo. Tambien combate la demencia, terrible enfermedad que en pandemia galopa por el mundo. Muy común en nuestros políticos. Su locura por engullirse el presupuesto va a generar una reacción en el país que llevará a colgarlos de los faroles de la plaza de Bolívar. (esto último no lo dice el Profesor Jaime Forero).

Otro recorte que me cae del libro como una inesperada casualidad es de Jaime Puente Brugés. Artículo escrito en Vanguardia, sobre la Megaminería. El ingeniero y profesor de la UIS, advierte los peligros en el Páramo de Santurbán. Por su formación sabe de estos temas. Advierte del agua que “...Bucaramanga está en una categoría en que la demanda es muy alta con respecto a la oferta disponible”. Realidad iría en contravía del ... “enorme volumen de la concesión de agua que solicita Minesa”. Ese argumento es muy válido para preocupar a la ciudadanía en el caso de darle la licencia de explotación a Minesa.

Partamos de que ninguna minería ha sido limpia en el pasado. Los desastres en el mundo han hecho que los gobiernos y las organizaciones naturalistas obliguen a las mineras a planes rigurosos de explotación limpia.

Para este tema se hace necesario un poco de silencio. Que cese la algarabía. Quizás el argumento de la escasez del agua es el más poderoso. Lo es también la crisis económica a la que está enfrentada el país por la creciente pandemia. La humanidad se lanzó a un gran abismo y se debe saber cómo emerger. Creo que las dificultades económicas están asfixiando al país y que se debe optar por el desarrollo minero de Minesa, así como que se inicie la descontaminación urgente y total del Río De Oro, para que puedan utilizarse sus aguas en el consumo humano, en caso de la merma sustancial del agua potable por aumento de población. Las demás dificultades generadas pueden superarse con una rigurosa vigilancia, no así la falta de agua.

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