domingo 12 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

Sergio Rangel

Tantas veces me morí

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Columna de
Sergio Rangel

¿Qué hacía Bolívar en el puerto de Cádiz en 1804? Vendiendo café producido en su finca Ceuce de Venezuela. Debieron comprárselo muy rápidamente y a muy buen precio. Le escribe a su administrador José Manuel Jaén, que aumente los cultivos, pues el café es la sabrosura del mundo.

No es muy claro el momento en que Bolívar conoce al “herbolario” Bonpland, pero se entera de su viaje a América con el sabio Humboldt. No puedo afirmar que le haya propuesto un plan para que lo mantuviese al día sobre los acontecimientos de Río De la Plata, aprovechando la guerra con los españoles y que los Ingleses movilizaban su flota hacia allí. Bonpland después de regresar a Europa con el Barón de Humboldt, vuelve al Paraguay, pero ya como médico del Dr. Francia. Sus conocimientos en medicina se basaban en las observaciones de muchas plantas que los “chamanes” de la América usaban para curarlo todo.

La relación del Dr Francia con Bompland empeoró como su salud. La soltura de estómago y las conspiraciones no se detenían. El dictador sospechaba ya, por la preguntadera de aquél, que era un espía de Bolívar o de los ingleses. La animadversión del Dr Francia hacia Bolívar surgió de las preguntas en las numerosas cartas que le escribió y que el dictador nunca le contestó. El Dr Francia tenía pesadillas. Con espanto soñaba que Bolívar golpeaba en la puerta de su habitación a la madrugada, con una gran brigada de jinetes llaneros. Como era de esperarse Bonpland termina preso en La Misión, un paraíso en donde se dedica a coleccionar hojas de plantas, a destilar alcohol y a extraer miel de abejas.

Después de diez años de reclusión feliz, el Dr Francia lo deja ir con sus alcoholes y mieles fuera del Paraguay. En Argentina vive hasta su muerte, que sucede dos veces. La primera, de muerte natural y la segunda a puñaladas. Muerto Bonpland es momificado para la historia y lo sientan en un taburete a ventilar el cadáver en el corredor de su casa. Un borracho que no falta en toda historia, pasa y lo saluda y no le contesta. Pasa otra vez y lo saluda, como no le contesta, lo acribilla a puñaladas. Un sujeto que mira, auxilia el cadáver de Bonpland y cae preso con el borracho por cómplice.

No recuerdo que más escribe Roa Bastos sobre el espía y herbolario Bonpland, el Dr Francia, las tierras fértiles, las babosa, las mariposas, y los tigres del Paraguay.

Quizás no nos toque con Petro una dictadura eterna como en el Paraguay con el Dr Francia. Según se ve por el “carro de valores” que acompañaba la caravana que iba al rescate de “Mane” Díaz, la guerrilla hizo un “retanqueo” que la fortalece. Así las cosas lo de Petro irá para largo.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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