domingo 14 de marzo de 2010 - 11:00 AM

Y no me corro

Frase célebre del poeta peruano Cesar Vallejo, quien apareció en el mundo de las letras y en la política con una nueva sensibilidad. No me resisto a robársela y a repetirla hoy, domingo electoral.

En este intento de llegarle a la gente con un proyecto educativo, en el que pretendo modificar el esquema con el cual estamos creando monstruos. ¿Acaso no son escalofriantes las escenas de un periódico local en donde unas niñas estudiantes pelean y se apuñalan a la salida de clase? Un proyecto también para que se modifique la responsabilidad penal del menor frente a la ley. Gatilleros de 12 años son los preferidos de la mafia para el ajuste de cuentas y otros crímenes. En fin, tantas otras cosas que he conocido a través de mi vida pública y privada, en mi aventura con los campesinos en el intento de  hacer patria, modernizando, innovando con cultivos de aparente rentabilidad. En esa tarea de llegarle a la gente a través de lo que creemos un proceso democrático, el electoral, uno se estrella de frente contra un muro.

El camino es una gran autopista, podemos correr en ella con toda clase de vehículos. Pero  para introducirse  en el asiento de ese espejismo que es el vehículo llamado  democracia, se tiene que contar con unas arcas repletas de oro. Quienes carecemos de recursos a  duras penas  encendemos los motores, se arranca y a los pocos metros nos chocamos contra el muro. Los actuales miembros del Parlamento poseen todas las ventajas en esta competencia. Tienen a sus parientes en cargos públicos, son los auxiliares eficientes en la recarga de combustible, llantas, repuestos, las casas electorales o los pits, derrochan ingenio para que la carrera sea un éxito. Los que no son parlamentarios y tienen  un objetivo perverso, la llegada al parlamento es una manera de enriquecerse. Sisar el presupuesto, pedir coimas por favores y contratos. Tienen detrás padrinos que los patrocinan y esperan el favorecimiento. Debe hacerse una reforma profunda. El tarjetón es absurdamente confuso. En una magnífica columna en este diario, Escritorito la plantea. La simple no   reelección de los parlamentarios en la que tanto se insiste, no resuelve nada, sería castrar la experiencia y la eficiencia de algunos. El  veterano Hugo Serrano, experto en  experiencias y energía, ¿quién  no quisiera que  repitiese el Senado? O Víctor Renan Barco, la Biblia en Hacienda Pública, murió de repente. Deben existir  inhabilidades por ausentismo, no presentar proyectos de ley, no debatir, en fin, la nada absoluta, como lo es tanto parlamentario nuestro. Me dicen que un pool de abogados demandará las credenciales por excederse en la publicidad autorizada. Eso está bien, la norma no puede ser el hazmerreír de los candidatos poderosos que rompen el equilibrio con el que se debe ir a la competencia sin ventajas, la ley burlada por los que hacen las leyes. La única ventaja permitida es la de las ideas

Y no me corro sabiendo que no es una competencia leal y democrática y que habrá que tirar el último aliento. Creo poder mover el voto de opinión desde esta columna que generosamente Vanguardia Liberal me ha  otorgado para decir con libertad lo que quiera y con honor. Participe,  no permita que otros lo hagan por usted.

 

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