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Silvia Otero
Martes 03 de mayo de 2022 - 12:00 PM

Desigualdad en Bucaramanga 2. Una mirada al futuro

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Hace dos semanas escribí en esta columna sobre la tendencia reciente de la desigualdad de ingresos en la ciudad de Bucaramanga. Expuse que la ciudad pasó de tener el Gini de Uruguay – el mejor de América Latina- a sufrir la mayor regresión de todas las ciudades colombianas en el año del Covid-19, y a borrar en apenas unos años todo lo que se había progresado en dos décadas.

Los datos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares del año 2021 del Dane arrojaron favorables resultados. Por fortuna, Bucaramanga fue la ciudad con mayor reducción de pobreza y la desigualdad de ingresos empezó a reducirse. Pero no se puede celebrar demasiado, puesto que hasta ahora alcanzó el nivel que había en el año 2002.

Con este contexto un equipo de investigadores de la Universidad Tecnológica de Bolivar y la Universidad del Rosario nos pusimos en la tarea de mirar con lupa lo que estaba pasando. Encontramos que desde hace un par de décadas Bucaramanga ha venido experimentando procesos sociales y demográficos que en unos casos favorecieron la reducción de la desigualdad, pero se agotaron con el tiempo; y en otros casos produjeron transformaciones favorables pero que no derivaron en una reducción de la desigualdad de ingresos.

El primer proceso tiene que ver con la incorporación de las mujeres, especialmente las de menores ingresos, al mercado laboral. Mientras que en otras ciudades este grupo de personas hasta ahora están empezando a trabajar en la economía formal e informal, las mujeres de la ciudad de Bucaramanga, de todos los niveles de ingresos, llevan años teniendo mayores tasas de ocupación. Esto quiere decir que otras ciudades todavía están canjeando los réditos de la progresiva incorporación laboral de las mujeres, mientras que la ciudad de Bucaramanga ya parece haber agotado esa vía.

Algo similar ocurre con la educación. Comprobamos que personas con características socioeconómicas exactamente iguales, obtienen, en promedio, mejores resultados en las pruebas Saber 11 en Bucaramanga que en las otras ciudades que miramos. Hasta aquí, todo muy bien. Pero de forma inesperada, encontramos que esas mayores aptitudes académicas de los bachilleres bumangueses no derivan en una mayor probabilidad de acceder y graduarse de la educación superior universitaria-. Este resultado contraintuitivo se explica porque la buena calidad educativa y la oferta pública de la ciudad la hace un destino atractivo para estudiantes de otros lugares de la región y del país, lo que aumenta la competencia por cupos.

Mientras que en otras ciudades esos estudiantes logran graduarse de universitarios, en Bucaramanga quedan en niveles inferiores de educación. Esto va en contra de la disminución de la desigualdad de ingresos porque no permite que se reduzca más la brecha salarial de habilidades. En otras ciudades en donde aumenta más la oferta de personas con educación universitaria los salarios de este grupo se disminuyen en mayor medida, al tiempo que la mayor demanda por personal menos calificado y más escaso conlleva al aumento de los salarios de los más pobres. Esta reducción de la brecha salarial de habilidades es la principal responsable de la caída del Gini en varios países de la región, pero en Bucaramanga ha encontrado una limitante.

Parte del estancamiento de la reducción de la desigualdad de ingresos en la ciudad tiene que ver con haber hecho la tarea desde antes y mejor. Por eso la ciudad puede señalar el camino de lo que otras ciudades pueden experimentar en los próximos años.

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