sábado 18 de junio de 2022 - 12:00 AM

Elecciones de infarto: cuatro datos fundamentales para entender lo que pasará el Domingo.

Todo puede pasar el domingo. Cualquier resultado es perfectamente factible dado el empate técnico observado en las últimas encuestas. Esto quiere decir que las leves diferencias en los porcentajes obtenido por Rodolfo Hernández o Gustavo Petro entran dentro del margen de error. Pero habrá cuatro datos que serán muy importantes de observar para entender por qué perdió o ganó el candidato que termine llevándose la presidencia en la jornada del domingo.

El primer dato tiene que ver con los cambios regionales de la participación electoral. Junto con mis colegas Sebastián Londoño y Andrés Sampayo, observamos que en la primera vuelta las regiones donde ganó Gustavo Petro fueron aquellas donde la participación electoral fue menor. Por el contrario, las regiones donde ganó Rodolfo Hernández tuvieron un aumento en la participación. Hubo municipios enteros de la región andina que votó en masa y hegemónicamente por RH, con participaciones superiores al 65%. En cambio, en las zonas dominadas por GP la participación se mantuvo en los promedios nacionales, entre el 45% y 55%.

Para ganar Gustavo Petro necesita aumentar la participación electoral del caribe, zona que ya se inclina por él. Si no logra aumentar la participación en 5% a 8%, se alejará de ganar. Por otro lado Rodolfo Hernández necesita que la participación en la región andina se mantenga. Si las personas se quedan en casa empezará a perder los votos con los que ya cuenta.

El segundo dato tiene que ver con quién logra imponerse en las regiones que son competitivas. Es decir, en aquellas donde ganó Federico Gutiérrez, o donde ningún candidato logró obtener más del 40 de la votación. Estamos hablando del eje cafetero, Huila, Tolima, las capitales de la región andina occidental, Antioquia, y las sabanas del caribe. Si Gustavo Petro logra morder parte de este voto andino puede terminar como ganador de la jornada.

El tercer dato tiene que ver con el voto en blanco. Si efectivamente supera el 4%, y si este se ubica en las zonas más ricas de las ciudades principales, entenderemos que ninguno de los candidatos pudo ofrecer seguridad al votante pro-establecimiento. En principio esperábamos que fuera más fácil para Rodolfo Hernández llevarse estos votos. Pero dado su errático desempeño entre la primera y segunda vuelta, es casi seguro que muchos de esos votantes estén muy nerviosos de darle su voto, especialmente las mujeres.

El último dato es la diferencia entre el ganador y el perdedor. Una diferencia apretada (menos de 300 mil votos) llevará a problemas. Los actores políticos han convergido en agitar las banderas de fraude, y una leve ventaja hará que el perdedor utilice los errores de las elecciones legislativas para levantar sospechas. Lo mejor que nos puede pasar es que el ganador gane con una ventaja amplia. Así que por favor vote el domingo por quien sea su candidato.

Silvia Otero BAHAMÓN
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