sábado 18 de mayo de 2019 - 12:00 AM

Aprendamos de Corea

Si Bucaramanga aplicara el modelo evolutivo de este país, podría llegar a convertirse sin duda alguna, en una smart city
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Columna de
Victor Castillo

En días pasados, fui invitado por KAIST, la universidad tecnológica más reconocida de Corea y Asia, localizada en la smart city de Daejeon, Corea del Sur, a presentar los logros obtenidos por la FCV y su sistema de innovación; el evento, que se realizó a través de un workshop con varios participantes internacionales, me permitió advertir los avances en ciencia, ingeniería y tecnología del país asiático, y pensar en los factores que han incidido en la evolución de esta potencia, cuya economía es hoy, la onceava más grande del mundo.

Fueron múltiples circunstancias políticas las que influyeron en la transformación del país; Corea fue ocupada por el imperio japonés entre 1910 y 1945, y su liberación fue un suceso que se enmarcó en el contexto de grandes conflictos bélicos.

Producto de la Segunda Guerra Mundial y posteriormente de la Guerra Fría, la península coreana se dividió en dos por el Paralelo 38: el norte quedo en manos de los rusos y su concepción comunista; el sur, que era el territorio más pobre, bajo el dominio de los Estados Unidos. Este periodo de destrucción económica y social fue determinante para una época de desarrollo posterior: La transición de la miseria a la riqueza se produjo en un ambiente de política autoritaria, en donde la prioridad era el crecimiento financiero, la protección de sectores industriales claves, la potenciación de chaebols (palabra que traduce “negocio de familia” y que consiste en un modelo empresarial hereditario, presente en las distintas esferas económicas), y el fortalecimiento de la educación.

Frente a esto último, tengo que mencionar que Corea del Sur encabeza las listas globales de desempeño educativo como los informes PISA, y tiene uno de los sistemas de formación más equitativos del mundo en cuanto a resultados (la mayoría de los jóvenes estudian hasta 16 horas diarias y las familias invierten grandes cantidades de dinero en educación).

Si Bucaramanga aplicara el modelo evolutivo de este país, podría llegar a convertirse sin duda alguna, en una smart city con excelencia en educación media y superior, sistemas inteligentes, y una sólida estructura financiera.

Destaco la disciplina con la que los coreanos alcanzaron el auge tras la guerra, y la filosofía que sembró en ellos, el anhelo por alcanzar el éxito académico y social.

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