sábado 11 de noviembre de 2023 - 12:05 AM

Victor Castillo

Avanzar con innovación y ciencia

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Columna de
Victor Castillo

Regresando de un viaje por China, pude visitar un conglomerado compuesto por 66 empresas de una misma marca en Shanghai, proyecto que surgió hace 25 años y ha evolucionado en un emporio de Investigación, Desarrollo e Innovación (ID+I). Este centro compite con grandes corporaciones en salud, fabricando una amplia gama de equipos y productos médicos. Ubicado en una ciudad que se asemeja a un hermoso jardín, este enclave está en el corazón del distrito financiero más grande del país, compartiendo similitudes con Shenzhen, reconocida como el Silicon Valley de China. Esta última, construida en apenas 30 años, fue la primera zona económica especial bajo el liderazgo transformador del presidente Deng Xiaoping.

En la feria de insumos médicos a la que asistí, exploré 17 pabellones con más de 400.000 metros cuadrados. Quedé maravillado al ver desde gasas hasta robots quirúrgicos de primera calidad compitiendo con sus equivalentes occidentales, todos producidos en China. Este crecimiento resulta aún más impactante al recordar la pobreza y atraso que presencié en mi visita hace 27 años, consecuencia de una sociedad afectada por la guerra civil y las purgas del régimen en sus primeros años. No obstante, el progreso liderado por el Partido Comunista Chino convirtió al país en la segunda economía capitalista más grande del mundo, proyectándose a superar a Estados Unidos en algunas décadas.

Esta narrativa de desarrollo se replica en Corea del Sur, Japón, Alemania, Taiwán y otras naciones. ¿No deberíamos en Colombia aprender de estos ejemplos y evitar la autodestrucción para avanzar? ¿No tenemos la capacidad de innovar y adoptar un enfoque diferente?

Para impulsar el desarrollo, es crucial fomentar el empleo productivo y fortalecer el entramado empresarial, con especial énfasis en tecnología e innovación. Durante años, Colombia ha descuidado la educación, lo que se refleja en predominancia de abogados sobre científicos. A pesar de la importancia de los abogados, el desequilibrio educativo es evidente. La inversión insuficiente en ciencia ha sido pasada por alto por los gobiernos.

Es imprescindible aceptar la necesidad de reformas consensuadas en lugar de cambios impuestos por revueltas sangrientas. Mantener el statu quo y privilegios para unos pocos no son soluciones sostenibles. Este proceso de transformación debe incluir una lucha rigurosa contra la corrupción, un problema arraigado en todos los gobiernos. Los abusos al erario público, como los casos evidenciados con la exministra Abudinen, no pueden ser desatendidos. Nos hemos habituado a considerar al Estado como una entidad saqueable, mentalidad que debe cambiar.

Colombia tiene la oportunidad de aprender de los éxitos de otras naciones, centrándose en un progreso gradual, respaldando la innovación y la ciencia, y erradicando la corrupción. Esto allanará un camino hacia el avance sin destruir lo existente, hacia un futuro próspero para todos los ciudadanos.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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