sábado 21 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

¿Cuándo avanzaremos en educación?

Me pregunto el papel de Fecode, quien en lugar de promover paros, debería aunar esfuerzos para la necesaria transformación de la educación...
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Columna de
Victor Castillo

Conocidos los resultados de las pruebas PISA, a Colombia le fue muy mal. Es preocupante para el desarrollo de nuestra sociedad ocupar el último puesto entre los 58 países evaluados, con el peor desempeño en la historia. Países como Finlandia y Corea se han mantenido históricamente en el primer lugar, por lo cual es importante entender cómo funcionan.

En ambos países la inversión en educación asciende al 7% del PIB. Sin embargo, una mayor riqueza nacional o un mayor gasto en educación no garantiza un mejor rendimiento de los alumnos, lo importante es la forma en que se emplean esos recursos.

Estos países consideran la inteligencia como el mayor recurso natural que tienen ya que los otros recursos naturales son escasos. La educación se convirtió en un propósito nacional a desarrollar para generar riqueza y acabar con la pobreza y la desigualdad, haciendo del conocimiento su mayor valor como sociedad.

Ambos países consiguen los mismos resultados académicos con un nivel de mayor felicidad y menos estrés en Finlandia, donde su estrategia es ubicar al maestro como centro de su proceso educativo. Se fortaleció su formación académica, siendo la carrera más apreciada y con altos estándares de exigencia. Los profesores son considerados por la sociedad como los profesionales más valiosos y reconocidos, a tal punto que es un honor la palabra “maestro”. Los niños ingresan a los colegios a los seis años y durante su formación primaria nunca son evaluados con exámenes. El maestro se esfuerza al máximo en desarrollar el amor por el aprendizaje y la lectura que es considerado el deporte nacional. Es usual que la familia pase fines de semana en las bibliotecas. Un estudiante toma alrededor de cinco asignaturas en el año, en jornadas de estudio cortas, en promedio de seis a siete horas, sin trabajos asignados para la casa. Escuelas pequeñas con no más de 20 profesores y aulas con relativamente pocos alumnos. En el caso de Corea, el tema es diferente. Jornadas largas de estudio hasta de 14 horas diarias. La diferencia entre Colombia y los países mencionados radica en que estos lo convirtieron en propósito nacional y enfocaron todos sus esfuerzos en obtener los resultados. Si nosotros no hacemos lo mismo, jamás lograremos acabar con la inequidad, la desigualdad y la pobreza. La educación es única forma de hacerlo.

Me pregunto el papel de Fecode ante esta situación, quien en lugar de promover paros, debería aunar esfuerzos con el Gobierno, autoridades y la sociedad para hacer realidad la necesaria transformación de la calidad de la educación. Está distraído en un rol de adoctrinar políticamente a los estudiantes en filosofías de izquierda, debiendo propender por mejorar el perfil y competencias de los docentes para que cumplan a cabalidad su papel de formadores.

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