sábado 14 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Derecho a la vida

Pareciera que en nuestro país prima el derecho a la muerte y no a la vida. Fallos de nuestra Corte Constitucional han sentado jurisprudencia muy clara que muestran su marcada orientación en este sentido
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Columna de
Victor Castillo

El reciente pronunciamiento de la Corte Constitucional de legalizar el suicidio medicamente asistido es visto por algunos como un avance histórico. A pesar de que esta decisión ubica a Colombia a la cabeza de la región en materia de derechos a una muerte digna, genera preocupación e incertidumbre en ciudadanos que, como yo, no somos partidarios de decisiones que atenten contra la vida.

Pareciera que en nuestro país prima el derecho a la muerte y no a la vida. Fallos de nuestra Corte Constitucional han sentado jurisprudencia muy clara que muestran su marcada orientación en este sentido. Despenalizar (que significa lo mismo que aprobar) el aborto hasta las 24 semanas es considerado por gran parte de la población como un asesinato. Es claro que a esta edad de gestación los bebés ya son viables.

Me parece por lo menos contradictoria la escala de valores de quienes toman estas decisiones, pues prohíben la pesca deportiva para proteger los derechos de los animales, pero cuando se trata de bebés indefensos en el útero materno no les conceden el derecho a la vida.

Por otro lado, la misma corte recientemente aprobó la eutanasia, procedimiento por el cual los médicos inducen la muerte en personas con alguna enfermedad “terminal”. Además de estas decisiones, conocimos en esta semana la nueva sentencia por la cual se despenaliza el suicidio médicamente asistido (SMA), también para pacientes con enfermedad terminal o enfermedad “incurable avanzada”. La diferencia entre una y otra, es que en el SMA es el paciente el que termina con su propia vida bajo la supervisión de un profesional de la salud.

Para mí como médico, que fui formado para cuidar la vida y he dedicado más de cuarenta años a protegerla y preservarla por encima de cualquier otro precepto, me es complejo entender esta posición de las cortes. No puedo concebir un país donde las decisiones jurídicas privilegien la muerte sobre la vida. Pareciera que no son suficientes los altos índices de violencia que nos han azotado en la historia reciente, como los asesinatos perpetrados por los grupos armados al margen de la ley, los falsos positivos, sicariatos o descuartizamientos en casas pique, entre otras barbaries.

En el caso del gremio médico, que a través del juramento hipocrático nos comprometemos con la vida, será muy difícil asimilar estas decisiones. Todos estos cambios generan un giro enorme en el enfoque de la vida en un país y son a todas luces inconvenientes en un entorno como el nuestro, donde la violencia ha estado presente en la vida cotidiana.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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