sábado 09 de abril de 2022 - 12:00 AM

Educar en buenos modales

Es evidente que la sociedad ha perdido el respeto a toda escala. Las personas mayores, la población de escasos recursos y las mujeres víctimas de acoso y violencia sufren en mayor medida esta situación
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Columna de
Victor Castillo

¿En qué momento se perdieron los buenos modales de convivencia en el país? Todos los días nos vemos obligados a hacernos esta pregunta por los hechos cada vez más frecuentes de intolerancia y violencia. Hoy, el “¿usted no sabe quién soy yo?” es una lamentable expresión de uso constante para ofender a una persona por su raza, situación económica o religión.

Esta semana se hizo viral en redes sociales uno de esos casos bochornosos. Una mujer, gerente de un restaurante, le arrojó unos billetes en la cara a uno de sus empleados. Un acto de desprecio hacia una persona que se había ganado justamente su sustento.

Aunque no todos los casos de abuso de poder o intolerancia se hacen conocidos, es evidente que la sociedad ha perdido el respeto a toda escala. Las personas mayores, la población de escasos recursos y las mujeres víctimas de acoso y violencia sufren en mayor medida esta situación.

Al revisar el porqué de este deterioro social, la primera causa que aparece es la educación en los colegios. Las asignaturas que promovían la formación de los alumnos en estos campos fueron retiradas del pensum. Las falencias en muchos hogares colombianos tampoco han permitido que desde la familia se brinde un aporte positivo para la construcción de buenas costumbres.

La pobreza, el hambre y la falta de oportunidades desencadena otros fenómenos como la violencia intrafamiliar, que luego puede ser replicada por los pequeños en formación. En otros hogares, los problemas se presentan por falta de comunicación y el abuso de la tecnología informática, que lleva a los niños a encerrarse en una burbuja infranqueable para el control de los padres.

Esa falta de respeto hacia el otro y la facilidad que otorgan las redes sociales para difundir contenido ofensivo o ‘fake news’, son un caldo de cultivo muy peligroso en medio de esta campaña electoral que ha profundizado la polarización. Creo que es posible diferir en ideas y modelos de país sin la necesidad de ofender al contario.

Es importante que como sociedad nos comprometamos a defender nuestras posturas siempre desde el respeto y partiendo de la base que todos soñamos con mejorar al país, aunque planteemos diferentes caminos para llegar a este objetivo.

Quien llegue a la Presidencia de la República no solo tendrá que afrontar los desafíos en materia de salud, ambiente, seguridad y economía, entre otros, sino que tendrá el reto de generar estrategias para mejorar la convivencia de nuestra ciudadanía. Uno de sus compromisos debe ser disminuir la polarización y gobernar para el beneficio de toda la sociedad y no solo de sus electores.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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