sábado 05 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

El Instituto Cardiovascular de la FCV

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Columna de
Victor Castillo

Hace 25 años ocurrió un hecho que terminó por convertir a Santander en referente nacional y latinoamericano de la salud cardiovascular: la apertura del Instituto del Corazón, hoy Instituto Cardiovascular de la FCV. La inauguración oficial, con la participación del presidente de la República de aquel entonces, fue a finales de octubre de 1997. La construcción tomó 18 meses, pero el sueño había nacido 11 años atrás con la creación de lo que actualmente es la Fundación Cardiovascular de Colombia (FCV).

Este edificio, que ya es en un símbolo de Santander, fue la primera sede propia de este proyecto en salud, que antes había tenido pasos temporales por la Clínica Bucaramanga y la Foscal. Se inició la prestación de servicios con 162 camas, que parecían muchas para una institución cardiovascular en una ciudad pequeña como Bucaramanga. Algunos creían que esta era una apuesta desproporcionada, ambiciosa y un camino seguro a la quiebra. Sin embargo, pronto la capacidad se quedó corta y en estos años ha sido necesario abrir 60 camas adicionales, que al día de hoy son insuficientes. Desde su apertura, en el Instituto Cardiovascular se han realizado más de 17.000 cirugías cardíacas. Muchas de ellas han marcado hitos en la medicina del país y el mundo, como lo fue en su momento el implante del primer corazón artificial en Suramérica (2014). Con la premisa de trabajar bajo los más altos estándares de calidad, el Instituto Cardiovascular de la FCV logró en 2001 ser la primera institución hospitalaria de Latinoamérica en recibir la certificación ISO 9001. Igualmente fue pionera en la Acreditación Nacional en Salud (2005), en obtener el sello dorado de la Joint Commission International (2009), el ente acreditador en salud más prestigioso del mundo, y en alcanzar la certificación EMRAM 7 de HIMSS (2022). La suma de estos logros y el compromiso de cada uno de los colaboradores llevó a que los santandereanos tuviéramos aquí, en nuestra tierra, el mejor hospital en cardiología de Colombia y el segundo de América Latina, de acuerdo con el ranking más reciente de la revista América Economía.

Lo que parecía una quimera hoy es una realidad. Por ello agradezco a los médicos especialistas que acompañaron e impulsaron esta idea desde su inicio, algunos de ellos ya fallecidos o en otros caminos profesionales. Igualmente gracias a todo el grupo humano que hoy labora en la institución y ayuda desde diferentes roles a un sinnúmero de todas partes del país y fuera de nuestras fronteras.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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