sábado 12 de junio de 2021 - 12:00 AM

El provecho político no puede estar por encima de la vida

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Columna de
Victor Castillo

El derecho a la salud, convertido en derecho fundamental por conexidad con el derecho a la vida, tiene rango constitucional en la Carta Magna del 91, según fallo de tutela de la Corte Constitucional. Desafortunadamente, a pesar de estar a este nivel, ha sido violentado por intereses políticos de los promotores del paro, que en una desafortunada decisión han hecho este llamado a la desobediencia civil en medio del pico más severo de esta pandemia de COVID-19.

Muy cuestionable la posición del comité del paro, ratificada por el señor Nelson Alarcón, docente público, expresidente de Fecode y miembro de su comité ejecutivo, quien en conversación ante un grupo de seguidores reconoció que este paro tiene un trasfondo político y que debe mantenerse hasta ganar el poder en las elecciones del 2022. Este hecho deja en claro cómo se pretende sacar provecho político de esta situación. No es justo esta posición irresponsable en un momento en el que los hospitales no tienen capacidad para recibir más pacientes.

Como médico que he ejercido la profesión por más de 40 años, me duele la indolencia y la falta de sentido humanitario. Nos llena de tristeza e impotencia ver cómo se mantienen estas posiciones egoístas mientras mis colegas y todo el personal de salud completa ya 16 meses de trabajo incansable contra el COVID-19, en los que han enfrentado muchos ratos de sufrimiento y el riesgo de contagiarse y contagiar a la familia.

Hay denuncias claras de que todo lo que estamos viviendo es un libreto bien elaborado por los sectores radicales del país. Diana Perafán, una valiente dirigente indígena Caucana, defensora de los derechos humanos, aseguró que en medio de la situación actual existen intereses oscuros para deslegitimar al Estado. Este atribulado país se está autodestruyendo entre las dificultades sociales y la violencia.

No queda más sino invitar a la cordura y a la razón. No me cansaré de repetir que no es lógico en estos tiempos, con la ola más mortal de la pandemia, inducir y promover la revuelta social que nos está matando. No es justo con los colombianos de todas las edades y menos con los jóvenes manifestantes que deberían tener un mejor futuro. Tampoco lo es con los jóvenes policías, quienes son seres humanos que están prestando un servicio público.

Nuevamente hago un llamado a los dirigentes políticos para que busquen el poder por las vías democráticas. Si lo obtienen de esta forma, tendrán toda investidura de legalidad. Es inadmisible acceder al poder por la vía de la muerte, el dolor y el sufrimiento. Con estos comportamientos, lo único que están logrando es el rechazo de la mayoría de los colombianos.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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