sábado 17 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

Impacto ambiental del sector salud

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Columna de
Victor Castillo

El cambio climático es la mayor amenaza del siglo XXI para la salud mundial. De acuerdo con la revista médica The Lancet, en los últimos años la situación ha empeorado al punto de que hoy es real el riesgo de brotes de enfermedades y desastres mortales.

La combinación del calentamiento global y la contaminación del medio ambiente, hechos que van de la mano, son la mezcla perfecta para atentar contra el ser humano y su supervivencia. Todos los sectores económicos están aportando a esta problemática y por eso es una tarea global crear soluciones.

La industria energética es el mayor responsable del cambio climático, con una cifra cercana al 60 %. ¿La razón? La quema de combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas, generando así millones de toneladas de contaminantes a la atmósfera.

El transporte en todas sus modalidades (aéreo, marítimo y terrestre) puede contribuir hasta con una cuarta parte del calentamiento global, por la combustión de los motores que producen toneladas de dióxido de carbono, nitrógeno y otros contaminantes.

La moda también se encuentra en el grupo de sectores económicos que más aporta a las emisiones globales de gases de efecto invernadero: entre un 4 y un 10 %. Según un informe de la ONU, la industria textil genera más contaminación que la producida por todos los vuelos internacionales y la industria naviera juntas. Algo impensable hace algunas décadas, pero que esta sociedad de consumo ha logrado.

El sector de la alimentación no es ajeno a esta realidad. Hoy consume el 70 % de los recursos hídricos del planeta y produce el 10 % del total de emisiones de carbono en el mundo. De igual forma y para sorpresa de muchos, el sector salud genera un impacto ambiental similar al que provocan 514 centrales termoeléctricas de carbón. El consumo de diferentes tecnologías, energía (sobre todo para la climatización), transporte de pacientes, mercancía y el uso de productos desechables, son los responsables.

A manera de ejemplo, los expertos han referido que disminuyendo una línea de venoclisis por paciente en el mundo, el sistema le ahorraría 70 toneladas de carbono a la atmósfera. Así mismo, se pueden generar estrategias para frenar la contaminación de fuentes de agua causada por medicamentos supuestamente vencidos. En muchos casos estos son desechados sin estudios que sustenten la pérdida de la acción farmacológica y hay quienes denuncian que esta es una salida de la industria farmacéutica para incrementar sus utilidades.

Así las cosas, es hora de que todos los actores del sector salud tomemos conciencia sobre el impacto que generamos en el planeta y tomemos acciones para que en las próximas décadas se cumpla el objetivo de carbono cero.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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