sábado 12 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

La reforma tributaria

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Columna de
Victor Castillo

Una vez aprobada la reforma tributaria y superado este proceso que generó grandes discusiones en el Congreso y diferentes foros, podemos ver cómo el Gobierno tuvo que bajar sus expectativas. Se pasó de una intención inicial de recaudo de 50 billones de pesos a una que puede oscilar entre 18 y 20 billones de pesos, valor muy similar al de la propuesta presentada por el exministro Alberto Carrasquilla en medio de la peor pandemia del último siglo.

Hay un consenso general sobre la necesidad de un mayor recaudo para cubrir las necesidades de la población menos favorecida que votó y eligió al nuevo gobierno. Dentro de la estructura de recaudo le tocó al sector minero energético y financiero la mayor parte de la carga impositiva, con un monto cercano a la mitad del total de la reforma.

Después de consensos, la sobretasa de renta para los hidrocarburos quedó amarrada a los precios internacionales de los mismos. También se aprobó que lo aportado en regalías no es deducible del impuesto de renta, para que este sea un verdadero tributo. A pesar de las críticas, este sigue siendo un excelente negocio para las empresas que explotan este recurso natural no renovable, de acuerdo con el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo.

El otro 50% del recaudo está a cargo de las personas naturales de mayores ingresos y el resto del sector empresarial, lo mismo que las modificaciones para las zonas francas, entre otros ajustes. Se implementó el impuesto de patrimonio y aumentó el de renta que puede llegar hasta un 39% del ingreso, con una disminución de los beneficios y deducciones incorporados en reformas previas.

Aunque no se tocó el IVA, sí se creó el impuesto a los alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas que con seguridad aumentará el costo de la canasta familiar de las clases medias y altas. Después de tires y aflojes quedaron por fuera el impuesto a las pensiones y a las iglesias, pero como cosa curiosa se le colocó IVA a la venta de mascotas.

No hay dudas de que este mayor recaudo debe beneficiar a la población menos favorecida en temas como la educación y la salud. Algo para destacar es el compromiso del ministro Ocampo de adherirse al cumplimiento de la regla fiscal y el pago de la deuda pública, lo que garantiza la estabilidad macroeconómica del país.

Todo el debate alrededor de la reforma generó turbulencias en los mercados financieros con una devaluación importante del peso colombiano y el encarecimiento de los TES, defectos que ya vienen corrigiéndose hacia la baja, hecho muy importante para el desempeño de la economía nacional.

En este contexto es indispensable que el sector empresarial redoble los esfuerzos para generar mayor riqueza y empleo para sacar a cada vez más gente de la pobreza. Apostémosle como colombianos a continuar con esa senda de crecimiento y construcción de equidad para dejar de ser uno de los países más desiguales del mundo.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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