sábado 14 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Victor Castillo

Mesura

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Columna de
Victor Castillo

La compleja situación que atraviesa el mundo en la actualidad no puede pasar desapercibida. Apenas hemos logrado comenzar a recuperarnos de la peor pandemia del último siglo, que ha acabado con la vida de más de 15 millones de personas según cifras corregidas por la OMS. Este número incluye tanto a aquellos que fallecieron con diagnóstico de Covid-19 como a quienes sucumbieron a sus secuelas. Además de estas pérdidas invaluables, las consecuencias de la crisis han ido mucho más allá. Las repercusiones económicas de la parálisis global y las medidas adoptadas por los bancos centrales para reactivar la economía, inundando el mundo con exceso de dinero, han generado una inflación imparable.

Este fenómeno se ha exacerbado con la injustificable guerra desatada por Rusia contra Ucrania, una contienda impulsada por las ambiciones imperiales de Putin, que ha cobrado miles de vidas inocentes. Además, el conflicto ha provocado escasez a nivel global de fertilizantes y granos, junto con problemas en el suministro de combustibles, especialmente gas, a Europa. Esta región, que se encontraba altamente dependiente de Rusia en términos energéticos, ha enfrentado un súbito aumento de precios, con un encarecimiento de más de cinco veces su costo anterior debido a la interrupción del suministro como resultado de la guerra.

Es importante mencionar que, en un esfuerzo por mitigar la inflación, se han incrementado las tasas de interés, lo que implica que acceder al dinero se vuelva más costoso y se desencadene un crecimiento palpable de la pobreza. Las repercusiones de estos hechos son evidentes y siguen impactando directamente en la población.

Para agravar aún más este panorama global, el grupo terrorista Hamás ha perpetrado un ataque contra Israel, condenable desde todo punto de vista, arrebatando la vida de cientos de jóvenes de diferentes nacionalidades que celebraban una festividad. Además, han secuestrado a otros con fines de chantaje y como escudos humanos. Este acto parece buscar socavar el acuerdo de paz que Israel estaba a punto de firmar con Arabia Saudita, un paso importante hacia la estabilidad en Medio Oriente. La escalada de violencia pone en riesgo tanto a la población palestina de Gaza como a la israelí, y amenaza con involucrar a otras naciones en el conflicto, convirtiéndolo en un grave problema para la paz mundial.

En este contexto, la llamada a la mesura es más apremiante que nunca, con la esperanza de poner fin a las hostilidades lo más rápido posible. Es igualmente lamentable constatar que, a nivel nacional, la violencia persiste en forma de masacres y actos terroristas, a pesar de las expectativas de que el gobierno pudiera contenerla. En este momento crítico, debemos reflexionar sobre cómo abordar estos desafíos para construir un futuro más seguro y prometedor.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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