sábado 16 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Migración y empleo

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Columna de
Victor Castillo

Esta semana se conocieron los ganadores del Premio Nobel de Economía, importante galardón creado en 1969 por el Banco Central de Suecia en honor a Alfred Nobel, un químico, ingeniero, inventor y filántropo sueco que dejó su fortuna en un fidecomiso bancario para condecorar anualmente a las personas más destacadas en medicina o fisiología, química, física, literatura y paz.

Este año, el reconocimiento fue para tres economistas y profesores de universidades en Estados Unidos: el canadiense David Card, el estadounidense Joshua Angrist y el neerlandés Guido Imbens, a quienes exaltaron por “revolucionar la investigación empírica”, según palabras de los voceros del premio.

Card, quien ejerce como profesor de Economía en la Universidad de Berkeley, trabajó junto con Alan Krueger, docente ya fallecido (razón por la cual no fue acreedor al Nobel), en una investigación para analizar el incremento del salario mínimo y su supuesta influencia negativa en la generación de empleo. Los resultados, que pusieron en duda aquel paradigma, fueron publicados en el 2000 en la American Economic Review.

Este trabajo muestra cómo en el estado de Nueva Jersey, ante un incremento salarial para el sector de las comidas rápidas, no se destruyó el empleo, sino por el contrario se logró aumentar el mismo, comparado con seis ciudades vecinas del estado de Pensilvania, que presentaban condiciones similares y no habían tenido el incremento salarial.

Adicionalmente, en un estudio previo realizado por los mismos autores, se analizó el efecto económico generado en Miami con la migración masiva de 125.000 cubanos en un período de cuatro meses en 1980. Este análisis demostró que ante el incremento en la oferta de mano de obra por el fenómeno migratorio no hubo deterioro en las cifras de empleo, como tampoco en el comportamiento de los salarios, al compararse con otras cuatro ciudades similares en otras regiones de la Unión Americana.

Estas investigaciones tienen una gran importancia para Colombia porque ayudan a desmitificar el efecto negativo de la migración de ciudadanos venezolanos y a acabar con la estigmatización que tienen muchos contra esta población. Las evidencias nos dan argumentos para ver esta situación como una oportunidad de incorporar a nuestra fuerza laboral a un ejército de personas con deseos de trabajar, que una vez legalizados e incorporados ayudarán a la economía del país.

De igual forma, lo hecho por estos economistas brinda los soportes para que en las discusiones sobre el salario mínimo haya mayor generosidad y se logre un incremento que permita a los trabajadores mejorar su nivel de vida, incrementar el consumo y mover la economía.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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