sábado 06 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

¿Por qué cada vez más infelices?

la búsqueda de la perfección es la principal causa de infelicidad y no aceptarse como es genera mucho estrés.
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Columna de
Victor Castillo

Hoy nuestra sociedad vive en un grado severo de estrés y depresión. A las dificultades propias del mundo moderno se le agregó toda la crisis de la pandemia, que trajo consigo muchos cambios como restricciones a la movilidad por las cuarentenas, el uso permanente de elementos de protección personal, miedo a enfermarse, duelo por seres queridos e inestabilidad económica. Hace 5.000 años el león perseguía al hombre. Hoy son los impuestos, la pandemia y muchos otros problemas los que generan una alta carga de estrés y de infelicidad. No hay duda de que en el mundo occidental el hombre tiene muchas herramientas para vivir mejor, alimentarse saludablemente, recibir salarios más altos y permanecer más informado y conectado que cualquier generación anterior, gracias al internet. Sin embargo, a pesar de la riqueza y comodidad, a la sociedad le falta algo importante que es la felicidad, como lo pregona Tal Ben-Shahar, licenciado en filosofía y psicología con un PhD en comportamiento organizacional, quien estuvo esta semana en Colombia.

Este reconocido profesor de Harvard dicto la cátedra de Felicidad, que durante muchos años fue la de mayor audiencia en dicha universidad. Para muchos, este tema es algo trivial, pero al analizarlo se descubre que no hay mayor objetivo en la vida que ser feliz y compartir ese sentimiento con los seres cercanos.

A diferencia de lo que muchos creen, la felicidad no se encuentra buscando la perfección. Un estudio realizado por la Universidad de Harvard y la Universidad de British Columbia realizó un experimento muy interesante para evaluar esta premisa. Seleccionaron líderes empresariales y los dividieron en dos grupos. Al primero le dieron dinero para ir de compras e inmediatamente midieron su nivel de felicidad, que mejoró de forma importante, pero en poco tiempo volvió a los niveles de días anteriores.

Al segundo grupo le dieron el mismo dinero, pero con la indicación de gastarlo en ayudar a alguien más. Al realizar las pruebas, los hallazgos fueron extraordinarios: el nivel de felicidad se mantuvo alto al menos por una semana. El ser generoso, amable y saber escuchar ayuda a alcanzar ese estado de plenitud.

En contraste, la búsqueda de la perfección es la principal causa de infelicidad y no aceptarse como es genera mucho estrés. Debemos aprender a diferenciar el perfeccionamiento neurótico del perfeccionamiento positivo. Sí, hay que buscar y disfrutar el éxito, apreciarlo y agradecerlo, pero también hay que permitirse ser humano y dejar los estereotipos a un lado.

En medio de esta pandemia que nos ha golpeado tanto, estar dispuestos a ayudar a quien lo necesite, no solo es bueno para el otro sino también para nosotros mismos. Retomando las palabas de Ana Frank, Tal Ben-Shahar nos recuerda que “todos tenemos algo para dar, así sea amabilidad”.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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