sábado 30 de mayo de 2020 - 12:00 AM

¿Por qué nos va mejor?

Debemos mantener la responsabilidad, y sin triunfalismos seguir en la lucha contra un enemigo mortal...
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Columna de
Victor Castillo

La gripa española, detectada en marzo de 1918, inicialmente se diseminó en Europa en los frentes de batalla durante la Primera Guerra Mundial, y de ahí se difundió por el mundo. Por efectos de la guerra, murieron 10 millones de personas, y por la gripa, 40 millones. Esta gripa mató en 24 semanas a más personas que el SIDA, que durante 30 años de epidemia ha cobrado la vida de 37 millones de seres humanos, y que la peste negra en 100 años durante la Edad Media.

A Colombia llegó en 1918 por Puerto Colombia y se propagó por todo el país. Bogotá y Tunja fueron las ciudades más afectadas. El 80% de la población bogotana padeció la pandemia, que dejó innumerables víctimas. Por el aislamiento vial de nuestra región, su impacto fue muy bajo aquí, con pocos casos leves y baja mortalidad.

La situación actual por la pandemia del COVID-19, muestra en Santander un comportamiento muy diferente al resto del mundo. Al 28 de mayo se tenía registro de 59 casos y 3 fallecidos, con un RO de 0,1, muy inferior al promedio nacional de 1,2. Zonas como Cartagena, Leticia y Bogotá superan dicho promedio.

Explicaciones a este comportamiento podrían darse en parte por indicadores como que el 70% de la población se encuentra en clase media. Una sociedad con mayores niveles de educación, disciplinada en el cumplimiento de la cuarentena, que cuenta con un sistema de salud mejor preparado, y el liderazgo y coordinación de las autoridades con los gremios y empresarios han sido aspectos vitales.

En la región se tomaron rápidamente medidas como la declaración del toque de queda, cierre de bares y discotecas, y cancelación de eventos multitudinarios. Los habitantes juiciosamente se recogieron en sus casas y muchos se unieron a los esfuerzos de todos los sectores, privados y públicos, para ayudar a los más necesitados. Otro hecho que aportó favorablemente fue el aislamiento por más de tres semanas que tuvo Bucaramanga en marzo y abril por el cierre de la vía a Bogotá en dos oportunidades.

Es importante hacer un especial reconocimiento al buen servicio médico de nuestra región y al trabajo de los equipos de epidemiología en la rápida detección de los casos positivos y el seguimiento a los pacientes y sus contactos.

Hemos ganado juntos un terreno que no podemos perder ahora ante la necesaria apertura de algunos sectores para reactivar la economía. Debemos mantener la responsabilidad, y sin triunfalismos seguir en la lucha contra un enemigo mortal, frente al que nuestra única defensa como sociedad es un buen comportamiento y el eficiente trabajo de las autoridades. Entendemos la necesidad de apertura de algunos sectores como bares y discotecas, transporte aéreo y terrestre, pero se requiere hacerla a su debido tiempo para el beneficio de todos.

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