sábado 13 de junio de 2020 - 12:00 AM

Repensar la ciudad para el futuro

Persistir en lo mismo sería demasiado necio, así que hay que poner manos a la obra y a reciclar se dijo.
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Columna de
Victor Castillo

¿Cómo pasar de reciclar en Bucaramanga un 2 % de las basuras a un 100%, como lo hacen en Suiza o Suecia? Este es el gran desafío que tenemos en la región. Seguir pensando en rellenos sanitarios es una locura. La anterior administración del municipio de Bucaramanga, ante el inminente cierre de El Carrasco por orden del juez 15 Civil Municipal, realizó un contrato con la UIS por $2.500 millones con el objetivo de buscar un nuevo sitio para la disposición final de las basuras, búsqueda que resultó infructuosa por la válida oposición de la comunidad donde se ubicaría el mismo.

No hay duda de que el manejo de los residuos sólidos y el de las aguas servidas (la ciudad vierte el 80% de las mismas sin tratar matando los ríos) tiene que volverse el propósito de la sociedad. La PTAR Del Río de Oro, que debe integrarse a este mismo proyecto, es fundamental para consolidar el tratamiento conjunto de ambos residuos.

Debemos apoyar la idea del alcalde Cárdenas de fusionar la Empresa de Aseo de Bucaramanga (EMAB) con el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga (amb), cuyo objetivo es solucionar de una vez por todas este problema y hacer la transformación hacia esa conciencia ambiental que todos anhelamos.

Analizando alternativas ecológicas y económicamente sostenibles para darle solución al eterno problema de las basuras de los municipios del área metropolitana y otros 15 más que llevan sus residuos sólidos al relleno, encontré que Suiza y Suecia reciclan el 100%, estrategia que les permite ser amigables con el ambiente y generar riqueza para la sociedad. Adicionalmente tratan el 100% de las aguas servidas para entregárselas limpias a los ríos, lagos y el mar.

La historia del porqué Suiza se convirtió en ejemplo y líder mundial en el reciclaje de las basuras inicia con el gran desastre ambiental de 1986 producido por el incendio de la fábrica de la compañía química Sandoz. Este evento de gran tamaño y gravedad contaminó las aguas y la atmósfera de al menos cinco países europeos, hecho que obligó a una transformación social. La tecnología está inventada. Si ellos lo pudieron hacer, nosotros también.

No hay otro camino que cambiar de estrategia y de forma de pensar. Persistir en lo mismo sería demasiado necio, así que hay que poner manos a la obra y a reciclar se dijo. Para esto, es necesario buscar rápidamente la solución más viable, donde todos deben deponer los intereses políticos y particulares para que prime el interés de la comunidad.

Sueño con que nuestra región se convierta en un emporio de salud, de conciencia y manejo ambiental, convirtiéndonos en líderes en Latinoamérica y referentes en el mundo. Estoy seguro que sí se puede. Repensar la ciudad para el futuro pospandemia es nuestra obligación.

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