sábado 27 de junio de 2020 - 12:00 AM

Retorno a las aulas

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Columna de
Victor Castillo

La cifra de estudiantes en el mundo, incluidos los universitarios, asciende a 1.8 billones, de los cuales 800.000 millones no tienen computadores o internet adecuado para atender clases en modalidad virtual y al menos 300.000 dependen principalmente de lo que brindan las instituciones educativas para su alimentación.

En Colombia, debido al pánico generado por la COVID-19, solo el 20% de los padres de familia aprueban el regreso a clases presenciales. Esto junto con la postura de los sindicatos de educadores impedirá el reinicio de las actividades académicas presenciales en el corto plazo.

Los estudiantes de los estratos altos, matriculados en colegios privados, se han preparado rápidamente con plataformas tecnológicas educativas adecuadas, disponen de teléfonos inteligentes, computadores de última generación, excelente conectividad y de la presencia de los padres en el hogar, por el teletrabajo, para supervisar y complementar su educación.

La otra realidad la sienten aquellas familias que viven en lugares pequeños o remotos y tienen menos posibilidades. Muchos de esos padres, por necesidad, deben salir a trabajar mientras los niños se quedan en casa sin las herramientas óptimas y en la mayoría de los casos con una alimentación deficiente, que era suplida en parte por los establecimientos educativos. Esta realidad aumentará la brecha educativa entre ricos y pobres.

Hay suficiente evidencia sobre la ausencia de mortalidad por COVID-19 en menores de 19 años, población con unas tasas muy bajas de infección y de riesgo de transmitir la enfermedad, como se evidencia en las estadísticas del Instituto Nacional de Salud en Colombia.

Debemos estar atentos en los próximos dos meses a las experiencias de países como Francia, Austria, Dinamarca o Suiza, donde hace tres semanas se retomaron las actividades en colegios y preescolares, sin que hasta la fecha se haya evidenciado nuevos brotes por esta razón.

Las nuevas evidencias de la OMS señalan que el coronavirus llegó para quedarse con presencia estacional. Esto nos indica que todos los años tendremos epidemias a menor escala. Recientes estudios demuestran que la inmunidad obtenida por padecer la infección es muy temporal y no protege por más de seis u ocho meses al individuo que padeció la enfermedad.

Ante la certeza de que la vacuna no estará lista en menos de ocho meses o un año y el desconocimiento sobre su nivel de protección, lo mejor es acostumbrarnos a convivir con el virus guardando todas aquellas indicaciones hasta ahora válidas como son distanciamiento social, uso de máscaras y caretas, lavado permanente de manos con jabón y aplicación con mayor frecuencia de alcohol.

Con este panorama, los protocolos y la adecuación de los centros educativos, tanto públicos como privados, debemos pensar en el retorno a las aulas e ir recuperando la nueva normalidad para no profundizar la brecha social, que solo se cierra con educación.

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