sábado 23 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Yo también marcho

Todos debemos comprometernos, contribuir y aportar, no es solo demandar y pedir. Estas son las marchas que necesitamos...
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Columna de
Victor Castillo

Estamos en un momento histórico en el país, donde las razones para protestar son innumerables, cada uno se puede identificar y escoger una o varias. La corrupción en el poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial que ha permeado durante las últimas décadas la cultura ciudadana creo es la mayor de todas y por la cual todos debemos marchar. Las injusticias sociales, la pobreza extrema, la intolerancia causa de muerte del 80% de los homicidios en Santander, los trancones que a diario nos hacen perder calidad de vida, las dificultades en acceso y calidad a los servicios de salud, los problemas de la educación, entre otras. Mi marcha es de todos los días e inicia a las 4 am cuando al despertar inicio la jornada, planeó qué puedo hacer por mi país y por mis congéneres. Marcho cuando con gusto contesto 24 horas al día durante todos los días las llamadas de nuestros usuarios para ayudarles bien sea resolviéndoles alguna duda o solucionándoles alguna dificultad. Marcho cuando decido no dar ningún soborno o dádiva para lograr algo indebido y cuando decidimos hace 40 años con mis colegas y ante los graves problemas de salud hacer algo diferente para solucionar las dificultades en la atención médica de los pacientes con afecciones del corazón en la región y construir todo un proyecto de salud hoy Complejo médico FCV-HIC, que ayuda a ciudadanos sin distingo de raza, sexo, clase social o situación económica. Marcho cuando creamos más 2.500 empleos en el ecosistema FCV sin pedir nada a cambio. Marcho cuando aporto al desarrollo de la región desde la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Bucaramanga. Marcho cuando acepto el reto de presidir la Junta Directiva del Acueducto de Bucaramanga aportando y con el sueño de convertirla en la Empresa de Servicios Públicos más transparente y orgullo de la región. Marcho cuando respeto las señales de tránsito y no conduzco con tragos. Marcho cuando soy buen vecino y hago lo máximo por servir a la gente y ser feliz. Marcho cuando disfruto concibiendo y jalonando proyectos en pro de la región. Marcho cuando pago los impuestos que me corresponden sin hacer trampa al Estado. Marcho cuando respeto y amo a mis seres queridos y no les hago daño. Marcho cuando disfruto del éxito de los demás. Buen ejemplo a emular es el de la cultura japonesa, donde las soluciones se construyen presentando pliegos de ofrecimientos y no de solicitudes como primer paso de concertación hacia acuerdos en beneficio de la sociedad. Todos debemos comprometernos, contribuir y aportar, no es solo demandar y pedir. Estas son las marchas que necesitamos de todos los colombianos minuto a minuto para solucionar las dificultades de este país.

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