jueves 19 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Conectividad para la infancia

Los casi 70.000 millones de pesos desembolsados como anticipo para un contrato que busca dar conectividad a los niños en la Colombia rural corren el riesgo de perderse.
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Columna de
Víctor Solano

Hace algunas décadas, nuestras familias colombianas, especialmente en el campo, tenían muchos hijos debido a diversos factores como la influencia religiosa, la ausencia de métodos de planificación familiar, pero también en parte porque con más brazos en la casa, más fuerza para trabajar la tierra.

Con el gradual desplazamiento del campo a las ciudades, la configuración de la familia fue cambiando porque la formación se convirtió en el principal requisito para comenzar a vivir más del conocimiento que de la fuerza y en esa medida resultaba más económico alimentar menos bocas.

Entre esas y por otras muchas razones más, es que debemos hacer todo lo posible por garantizar el acceso al conocimiento a todas las personas, pero con mayor énfasis a las personas en las regiones y aún con mayor prioridad, a niños y niñas que se podrían formar total o complementariamente accediendo a Internet.

Es por eso que todo el episodio de la licitación del MinTIC en el que salió favorecida la unión temporal Centros Poblados me llena de mucho pesar. Los casi 70.000 millones de pesos desembolsados como anticipo para un contrato que busca dar conectividad a los niños en la Colombia rural corren el riesgo de perderse. El Estado tiene que ser garante de la transparencia; los contratistas no pueden ser criminales y sencillamente estar tranquilos al apropiarse del dinero de los colombianos sin cumplir con su parte. Por otra parte, los supervisores de los contratos deben ser guardianes rigurosos de nuestros recursos y los ciudadanos, por nuestra parte, ser veedores de los procesos.

Tiene que haber celeridad en la corrección de los procesos para atenuar lo que no se hizo cuando aparecieron las alarmas tempranas; evidentemente hay una responsabilidad política qué debería asumirse con toda la ética. Ya la ministra de las TIC, Karen Abudinen, prometió que ese dinero no se iba a perder y caducó el contrato. No obstante me pregunto si es suficiente.

No crucificaré a nadie porque no me corresponde, pero pido a los organismos de control celeridad, rigurosidad y severidad con las investigaciones. Los niños en nuestra Colombia rural merecen una conectividad oportuna, pertinente y de calidad.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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