jueves 27 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Conexión para todos

un acceso a la red es la oportunidad de dar a conocer globalmente los sabores y saberes locales de Magangué, Orito en el Putumayo o de Socorro en Santander.
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Columna de
Víctor Solano

Sin conectividad universal, las brechas sociales seguirán abriéndose como fisuras insuperables. Un país en el que la mayoría no pueda conectarse a Internet medianamente fácil está condenado a sufrir una involución en su desarrollo.

Según un muy reciente estudio de Google, el 83% de los colombianos de niveles socioeconómicos (NSE) medio y bajo están conectados a lo largo del día a la red. Esa cifra da esperanzas en la medida en que se podría inferir que allí se percibe el servicio de Internet con la jerarquía de un servicio vital.

Los medios digitales que usan más regularmente son los chats de mensajería instantánea (WhatsApp y Telegram, entre otros). Les siguen las plataformas de video como YouTube. De acuerdo con el estudio realizado por Comscore, 88% afirma que YouTube es su plataforma preferida para ver videos online, y 8 de cada 10 colombianos de este segmento la usa para propósitos educativos o de aprendizaje. Afortunadamente.

No obstante viene el desafío de lograr crear y consolidar una cultura de uso que pueda volcarse con mayor énfasis a la formación, al emprendimiento y a la información veraz. Nos falta mucho en lograr que las personas dejen de compartir sin filtro todo lo que les llega a través de cadenas. Muy pocos confirman en otras fuentes si lo que comparten es real. Ojo que esto nos pasa en todos los estratos socioeconómicos.

Estoy convencido de que un acceso universal redundaría en mejores oportunidades para todos. Si jóvenes desde nuestras provincias tienen la oportunidad de acceder a conocimientos globales en la red eso podría convertirse en la aplicación de mejores prácticas en los negocios familiares, incluyendo acceder a mercados globales. Los emprendedores se pueden beneficiar mucho de Internet.

Los gobernantes tienen la responsabilidad de hacer todo lo posible para que sus ciudadanos, aún en los más recónditos lugares de Colombia, tengan la oportunidad de elegir ser ciudadanos globales sin que eso signifique desvanecer las identidades locales. Al contrario, un acceso a la red es la oportunidad de dar a conocer globalmente los sabores y saberes locales de Magangué, Orito en el Putumayo o de Socorro en Santander.

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