viernes 14 de octubre de 2022 - 12:00 AM

Educación en serio y no en serie

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Columna de
Víctor Solano

¿Por qué si la educación en el nivel superior está cambiando en todo el mundo, los colegios (con honrosas excepciones) siguen con las mismas prácticas decimonónicas?

El modelo de la educación tiende a permanecer en la zona de confort del ritual litúrgico: Un profesor se para al frente, recita un conjunto de conocimientos y de los estudiantes se premia la memoria y la obediencia. Nos fregamos cuando padres y estudiantes empezaron a concebirse a sí mismos como ‘clientes’ de las instituciones educativas.

A mi modo de ver, la educación es un continuo proceso de desobediencia ante el estatu quo. No es que fomente la indisciplina, sino que se tienen que desafiar permanentemente los libretos que se anquilosan en el tiempo sin revisar su pertinencia.

La educación tiene que centrarse en el estudiante con sus fragilidades, pero también con sus potencialidades y no en las vanidades de los directivos. Por supuesto tiene que haber una apuesta de cada institución y también unos mínimos de estandarización, pero los estándares no pueden ser glorificados como textos sacramentales ni eliminar el margen de creatividad. El conocimiento es un organismo vivo y no puede vivir siempre plegado a los guiones de quienes se encariñan con mohosos textos desde hace varias décadas.

La pandemia nos enseñó que profesores e instituciones tenían que alcanzar a ese estudiante que iba varios metros adelante en la adopción e interpretación de las tecnologías de la información. Obviamente no se trata de creer que entre más tecnología se use, más ‘moderno’ es el colegio. La modernidad, por encima de todo, es una concepción del mundo y no la acumulación acrítica de herramientas.

Los colegios públicos y privados deben apuntarle a la internacionalización, el bilingüismo, la convivencia ciudadana, la identificación de vocaciones, el uso de las TIC y a nuevas maneras de evaluar los aprendizajes.

La educación puede ser un negocio para la institución privada, pero no por ello la excusa para hacer cualquier cosa. Existe una responsabilidad moral con la sociedad para construir, como diría la filósofa española Adela Cortina, ciudadanos dentro de una ética ciudadana. En otras palabras, necesitamos más educación en serio y menos educación en serie.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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