jueves 21 de abril de 2022 - 12:00 AM

El botón de 43.000 millones de dólares

No debería haber un botón de editar porque la vida no se puede editar. Somos nuestros aciertos y nuestros errores, somo las huellas que dejamos.
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Columna de
Víctor Solano

Sí, 43.000 millones de dólares es la oferta del multimillonario Elon Musk para convertirse en el amo y señor absoluto de Twitter y así quedarse con las acciones restantes.

Por si acaso hay alguien por aquí que aún no sabe quién es ese tal Elon Musk basta con decir que es el director de Tesla, el fabricante de autos eléctricos y de otros equipos con energías renovables. Es, también, el dueño de SpaceX, la compañía que ya hace vuelos de turismo espacial para que paisanos como nosotros podamos, luego de algunos entrenamientos básicos y varias decenas de miles de dólares después, salir de la atmósfera terrestre y sentir que tocamos las estrellas. Su ambición es que podamos llegar a la Luna y a algunos planetas vecinos... Tal vez eso ayudaría a descongestionar la entrada a la Mesa de los Santos...

Pues ahora Musk tiene la firme intención de quedarse con Twitter. Si bien hace algunos años dejó de ser la red más popular si se mide por números de usuarios (hoy son poco más de 350 millones) sigue siendo la más influyente.

Una de las razones que esgrime Musk es, según él, devolver a la plataforma su esencia de medio para la libertad de expresión de los usuarios. Para Musk, esta red dejó de servirle a los usuarios y solo trabaja para satisfacer los intereses de los accionistas. Ha dicho en repetidas oportunidades que agregaría la funcionalidad con un botón de poder editar los tweets.

Unos celebran porque han deseado editar un tweet mal escrito. Otros quieren que sea una segunda oportunidad a un mensaje que por su redacción habría podido ser interpretado de otra forma diferente a la que pensó el autor.

Del otro lado estamos los que creemos que un botón como ese lesionaría la espontaneidad, la visión del mundo que tuvimos en el momento preciso en que escribimos algo. Y ¿Se imaginan a los politiqueros editando a conveniencia un contenido dependiendo de la flexibilidad de las mareas politiqueras?

No debería haber un botón de editar porque la vida no se puede editar. Somos nuestros aciertos y nuestros errores, somo las huellas que dejamos.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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