jueves 02 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

El caney de la UIS


En épocas en que idolatramos el vidrio y el acero, la UIS le da un nuevo sentido a la modernidad al honrar el entorno con el uso de materiales como la piedra Barichara, la madera y la tierra.
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Columna de
Víctor Solano

A menudo, las universidades construyen desangelados cajones en donde cada metro es ocupado para embutir estudiantes. Como profesor he tenido la oportunidad de conocer muchas sedes de diferentes instituciones, pero puedo decir con orgullo que el nuevo edificio de la UIS en nuestro Socorro es uno de los más bellos logrados en los últimos años en Colombia.


Con una inversión superior a los 13.200 millones de pesos, el nuevo edificio de aulas evoca en su diseño, el caney para el secado del tabaco que Santander ha tenido por tradición durante más de 200 años.

La obra -proyectada por el arquitecto Daniel Bonilla con relevantes antecedentes para instituciones académicas- da un importante mensaje desde la estética a la concepción de lo público: Una universidad del Estado no tiene por qué tener infraestructuras feas. En épocas en que idolatramos el vidrio y el acero, la UIS le da un nuevo sentido a la modernidad al honrar el entorno con el uso de materiales como la piedra Barichara, la madera y la tierra.

Varios de sus muros están realizados con ladrillos de tierra compactada y la ancestral técnica de la tapia pisada, que además ofrecen una refrigeración natural por lo que no se necesita un solo aire acondicionado en todo el edificio.

Los jóvenes ahora podrán hacer el ciclo completo de su pregrado sin tener que terminarlo en Bucaramanga, en parte gracias al edificio con 20 aulas de clase, tres de informática y dos aulas de dibujo, entre otros espacios, para sumar 4.186 metros cuadrados distribuidos en cinco pisos.

Ahora, el desafío que tiene la Universidad es seguir apostándole a la ‘desbucaramanguización’, creer en la región, convertir este espacio y los que vienen en un nodo para la creación de conocimiento para forjar mentes emprendedoras.

Sueño con una transformación del territorio y esto debe ser apalancado con la articulación de academia, empresarios y gobernantes no corruptos.

Los espacios sin propósito son solo ‘no lugares’, parafraseando a Marc Augé. Hay que llenar de alma y sentido cada metro y eso le corresponde a maestros, estudiantes y a la comunidad que debería colmar sus espacios con felicidad y sentido de pertenencia ¡Felicitaciones, Socorro y gracias, UIS!

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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