jueves 13 de agosto de 2020 - 12:00 AM

En manos de la biopolítica

Y cuando llegue la vacuna a Colombia, tengamos claro que eso no va a estar tan disponible como muchos soñamos.
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Columna de
Víctor Solano

En los próximos meses, les aseguro, oiremos más seguido la palabra ‘biopolítica’ porque vienen momentos decisivos. Hoy se avanza en cerca de 170 proyectos de investigación y desarrollo de una vacuna contra el Covid-19 y 24 de ellos ya se encuentran en fases de experimentación clínica; solo en una, quizá dos o tres se concentren todos los esfuerzos en la recta final. Y ahí vienen dos de esos momentos de verdad: Fabricación y distribución.

Es ahí donde Latinoamérica una vez más entra con menos armas a la lucha por el acceso universal a la vacuna, como lo pretende el mecanismo COVAX, un esfuerzo multinacional que busca distribuir temprana y equitativamente la o las vacunas que demuestren su eficacia.

Las vacunas deberían distribuirse con criterio técnico y no con el poder de la chequera, pero ¿alguien aquí cree que Donald Trump saldrá exultante a pedir una vacuna de acceso universal? “America First!” (“¡Estados Unidos, primero!”) ha sido su lema de campaña y de gobierno y no muy diferente será la posición de otras potencias mundiales. Y no los culpo: Si invierten más tiempo y dinero es normal que sientan prerrogativas sobre la distribución para sus ciudadanos.

Las cartas de América Latina en la biopolítica del coronavirus son vincularse de manera colaborativa, como lo ha entendido Brasil, con los ensayos clínicos para que eso se traduzca en cuotas y tiempos de acceso (además, claro, de comprar lotes en transacciones puras y duras). En otras palabras seremos clientes pero si ayudamos, de pronto logramos que no nos vendan de últimos en la fila.

Y cuando llegue la vacuna a Colombia, tengamos claro que eso no va a estar tan disponible como muchos soñamos. Los primeros en recibirla deben ser los del personal de salud, seguido de los adultos mayores y las personas con alguna preexistencia como hipertensión, diabetes y cáncer. Y todos ellos tendrán que luchar contra el muy arribista “usted no sabe quién soy yo” para saltarse la fila o contra un emergente ‘Cartel de la Vacuna’ que se apropie de dosis para el mercado negro.

Con todo mi corazón, quiero equivocarme.


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