jueves 16 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

La corrupción nos carcome


En las próximas elecciones, tenemos que hacer un compromiso efectivo en las urnas al castigar a los grupos políticos vinculados con casos de corrupción
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Columna de
Víctor Solano

Estamos ya muy acostumbrados a la corrupción que nos carcome. Tanto que concebimos que la gran corrupción es la de los megaproyectos en donde millones de dólares van a parar a las arcas de los servidores públicos o de los politiqueros de turno. No obstante, el problema es que este flagelo empieza desde muy pequeñas acciones en las que justificamos nuestra pertenencia y amor a la ‘cultura del atajo’.

A principios de este año, Transparencia Internacional reveló los resultados del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2020. En esta oportunidad, Colombia obtuvo una calificación de 39 puntos sobre 100, donde 0 significa corrupción muy elevada y 100, ausencia de corrupción. Así las cosas, dentro de este poco honorífico ranking, nuestro país se ubicó en el puesto 92 entre 180 países. Una calificación por debajo de 50 puntos señala niveles de corrupción muy severos en la institucionalidad de una nación.

El problema es que sin necesidad de ver un ranking como estos, evidenciamos casos todos los días en todos los niveles. Parecería que no nos bastara con que fuésemos robados en las Grandes Ligas, sino que tenemos que presenciar cómo unos se saltan la fila en cada trámite. Y no hacer nada nos convierte en cómplices.

Los mandatarios locales se roban el erario en la construcción de obras, pero incluso en tiempos de pandemia vimos casos de mercados para la gente más pobre donde una libra de arroz la pagamos los contribuyentes a más de 4.000 pesos o firmas contratistas con una semana de vida.

Si queremos salir adelante como sociedad debemos dejar de ser tolerantes con este cáncer que se ha enquistado. La tolerancia es el caldo de cultivo para que la corrupción haga metástasis.

En las próximas elecciones, tenemos que hacer un compromiso efectivo en las urnas al castigar a los grupos políticos vinculados con casos de corrupción; hay que elegir nuevos liderazgos en los que la base sea la honestidad, incluso aunque les falte un poco de conocimiento de lo público porque es más peligroso un corrupto que se conoce al dedillo los intestinos de la institucionalidad.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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