jueves 25 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

La ética dietética

Como sociedad debemos hacer que la discusión de la ética sea una conversación permanente. No podemos permitirnos una ética light, una ética dietética.
Escuchar este artículo
Image
Columna de
Víctor Solano

Cuando normalizamos la trampa tenemos un indicador de que estamos mal, pero cuando la justificamos, significa que hemos tocado fondo.


El mundo de la academia tiene, no solo un conjunto de funciones misionales como formación, investigación y extensión, sino que en su ADN reside una función intrínseca que consiste en servir de filtro para entregar mejores hombres y mujeres a la sociedad. En otras palabras, como si se tratara de cernir la arena, hay que cernir lo bueno de todo lo demás.

Esta semana sonó mucho el caso de una congresista cuyo trabajo de grado en un programa de posgrado habría incurrido presuntamente en conductas de plagio. La situación no es menor. Las coautoras del trabajo habrían tomado párrafos enteros sin citar la autoría original de terceros. Al hacerlo mandan un mensaje de “todo se vale”. Y por supuesto, la investidura de una de ellas como presidente de la Cámara de Representantes no atenúa, sino que agrava el caso por su condición de referente, independientemente de cuál sea su partido. La discusión no es política sino ética.

En la educación superior, los autores de un trabajo de grado investigan, estructuran una tesis propia y la redactan; el director del trabajo (un profesor) orienta con delimitación conceptual y metodología, y el resultado final pasa a uno o varios evaluadores que aprueban, sugieren correcciones o desaprueban.

En un caso de plagio, la principal responsabilidad recae en sus autores, seguido por la dirección. Si no es advertido aquí es muy posible que el trabajo llegue a la consulta final por parte de otros estudiantes y de la sociedad en general.

Cuando un episodio como estos no sólo es tolerado, sino que es justificado estamos ad Portas de caer en un error histórico que nos ha condenado como sociedad: El delito menor es la cuna del delito mayor. Si Pablo Escobar hubiese sido atajado cuando robaba lápidas en los cementerios, probablemente no habríamos tenido un personaje con la estatura de su infamia universal.

Como sociedad debemos hacer que la discusión de la ética sea una conversación permanente. No podemos permitirnos una ética light, una ética dietética.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad