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Víctor Solano
Jueves 15 de febrero de 2024 - 12:00 PM

La receta para Santander

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Los santandereanos nos llenamos de taras y complejos, nos los creemos y luego nos cuesta salir de ahí... Pero se puede y de manera sobresaliente si se detona todo el potencial de esta tierra.

Luego de que el año pasado se presentara en Bucaramanga, ‘La Receta para el desarrollo sostenible de Santander’, esta semana se presentó la misma iniciativa, pero por primera vez en las provincias. El lugar, el emblemático Teatro Manuela Beltrán, en Socorro. Allí, por invitación de Fenalco Sur de Santander y el apoyo de la alcaldía de este municipio, Juan Pablo Remolina, director ejecutivo de Prosantander y columnista de esta casa editorial, presentó un panorama muy completo con aquellos obstáculos, que para esta metáfora de la receta serían como los sinsabores, pero para los que para contrarrestar afortunadamente habría cuatro ingredientes que serían claves para que Santander sea un delicioso plato para el mundo.

El primer gran ingrediente es asimilar que somos emprendedores. Y aunque tenemos unos retos importantes para resolver (la informalidad laboral en el 56% y que el 88% de los productos que exportamos hoy son primarios), también es cierto que hay un espíritu emprendedor que busca agregar valor. En el sector agrícola, somos productores N° 1 en cacao, guayaba, mandarina, piña, mora, limón tahití y producción avícola; N° 2 en caña panelera y aceite. Ahora bien, la clave está en transformar las materias primas para que la rentabilidad sea mayor.

Otro ingrediente clave es que tenemos una fuerza laboral formada y preparada y tiene sus primeros síntomas en que hemos ocupado las primeras posiciones en las Pruebas Saber 11°, contamos con ocho universidades con acreditación de alta calidad. No obstante debemos trabajar en cerrar la brecha entre los colegios públicos y privados, y fortalecer el bilingüismo.

Un tercer ingrediente será contar con ciudadanos aún más comprometidos con la defensa de lo público, con la transparencia y la resolución de conflictos. Afortunadamente en la región tenemos referentes como para este último tema como el Centro de Conciliación, Arbitraje y Amigable Composición de la Cámara de Comercio de Bucaramanga. Pero en la transparencia tenemos que hacer más uso de las TIC y que los ciudadanos nos apersonemos del control político y las veedurías ciudadanas.

Y, finalmente, el cuarto ingrediente es la biodiversidad de nuestro territorio con muchos ecosistemas; diferentes climas, paisajes, especies y culturas. Allí nuestros principales retos se encaminan a proteger las fuentes hídricas, disminuir la contaminación y crecer económicamente sin que eso signifique devastar la naturaleza. Los páramos y las aves, por ejemplo, son un tesoro para un ecoturismo sostenible y podría contribuir para llegar a la meta de cuadruplicar el número de turistas extranjeros en 2030.

No es sencillo pero debemos trabajar avanzando sobre los pasos recorridos para incorporar la innovación como un estilo de trabajo y así lograr una mayor competitividad. Debemos articular al sector público, el privado, a la academia y a los ciudadanos como jugadores activos propositivos y a la vez vigilantes. A la receta del desarrollo sostenible para Santander solo le falta la sal: Nuestro decidido apoyo con convicción.

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