jueves 04 de junio de 2020 - 12:00 AM

Las aplicaciones de rastreo

El Estado realmente necesita saber cómo nos movemos... y así predecir cómo podría evolucionar la propagación del virus
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Columna de
Víctor Solano

Por estos días hay toda una polémica por el uso de la aplicación CoronApp, diseñada por el gobierno para mitigar el Covid-19, pero es vista por su críticos como la oportunidad para que el Estado tenga toda nuestra información...

Vamos por partes. Con la aplicación, que al cierre de esa edición ya ha sido descargada por 8’365.392 personas, el usuario, al reportar sus síntomas y si ha viajado recientemente, puede declarar si cabe dentro de algunas de las excepciones de la emergencia sanitaria y así obtener un ‘pasaporte de movilidad’ con vigencia de 24 horas.

La aplicación enciende el Bluetooth de nuestros móviles como ocurre en aplicaciones de rastreo en Australia, Finlandia, Francia, Alemania, India, Italia, Noruega y Reino Unido, entre otras naciones. Con el Bluetooth, los gobiernos pueden hacer seguimiento de proximidad cuando los móviles intercambian señales cifradas con otros móviles cercanos.

Aunque entre todas las tecnologías para hacer rastreo, la de Bluetooth es la que facilita más el anonimato, esto ha erizado a los defensores de la privacidad. Celebro que más ciudadanos hoy estén pensando si realmente entregan sus datos a otros servicios.

Pero hoy veo a muchos preocupados por ‘entregarle’ su privacidad al Estado, pero no tuvieron problema en darle esos o muchos más datos al abrir sus redes sociales ¿Se imaginan el escándalo si el Gobierno le pidiera nuestros datos a las plataformas digitales? Y no somos China donde además se incluye el historial de pagos en línea para que la policía local vigile a quienes rompan las normas de aislamiento.

El Estado realmente necesita saber cómo nos movemos porque con eso tiene más herramientas para alimentar sistemas de inteligencia artificial y así predecir cómo podría evolucionar la propagación del virus.

Los más apolicalípticos señalan que con esta app, el Gobierno usará esos datos para propósitos diferentes a los de la contención del virus. Por supuesto todo puede pasar, pero creo que incluso para el Estado aplica ese precepto fundamental del Derecho: ‘Se es inocente hasta que se le compruebe lo contrario’.

Desde luego, hay que hacer veeduría ciudadana, pero hasta tanto no ocurra, nuestros datos pueden salvar vidas.

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