jueves 10 de junio de 2021 - 12:00 AM

Los migrantes y nuestra doble moral

La innovación es un atributo que muchas veces llega con las migraciones, no nos perdamos de eso por xenofobias anacrónicas.
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Columna de
Víctor Solano

Hace unos días recibí una de esas tantas cadenas que envían los amigos. El texto comenzaba con “Triste leer la descripción de un periodista de BBC en Londres sobre Colombia...”

Lo seguí hasta la mitad cuando una idea me despidió inmediatamente: “Colombia es el país donde llegan refugiados de forma irregular de países socialistas (Venezuela) y se adueñan de las calles a pedir limosnas usando a sus hijos en brazos para dar lástima, otros a delinquir y algunos a ocupar puestos profesionales de trabajo que les correspondía a un profesional colombiano”.

Colombia sí ha recibido migrantes en los últimos años, pero además ha sido el corredor para que muchos prosigan a otros países. También es cierto que una fracción de ellos ha terminado robando. Pero también es cierto que han llegado huyendo de una mafia que sin pudor saquea las arcas de uno de los países más ricos. No llegan a Colombia en viaje de placer. La mayoría se ha resistido a robar y ha trabajado haciendo los trabajos que muchos de nosotros no queremos.

En épocas de cosecha de café, por ejemplo, hay déficit de recogedores y allí los migrantes han tomado muchas de esas vacantes y muchos de sus patronos, felizmente, liquidan el jornal por menos de lo que se le paga a un colombiano. En muchos comercios también los subemplean. Hay necesidades por un lado y abusos por el otro... Doble moral.

El autor (que no aparece identificado en ninguno de los muchos blogs y comentarios en redes que copian y pegan el texto) se queja de que los migrantes llegan a nuestro país a quitarle “un puesto profesional que le correspondería a un colombiano”. Bajo ese argumento decenas de miles de colombianos no podrían trabajar en el exterior, porque le estarían “quitando” el puesto a los nacionales de esos países.

Celebramos haber tenido a colombianos como Orlando Ayala en la cima de Microsoft o a Christian Samper como director del Smithsonian en Washington, pero no soportamos que un extranjero trabaje aquí.

La innovación es un atributo que muchas veces llega con las migraciones, no nos perdamos de eso por xenofobias anacrónicas.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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