jueves 18 de junio de 2020 - 12:00 AM

Maestros al tablero

Trasladar las viejas prácticas de siempre a los hogares, convirtiendo a los padres en papelerías que deben conseguir un pegante o una madera de balso en cualquier minuto, no es innovar.
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Columna de
Víctor Solano

Ahora muchos colegios y profesores han salido a decir que son innovadores. En lugar de poner a hacer planas en el aula, cientos de miles de niños en toda Colombia las hacen mientras son supervisados a través de una webcam por un profesor que, como si fuese un vigilante ante una consola de circuito cerrado, revisa en cada pantallita de Zoom si sus estudiantes levantan la cabeza y así, de vez en cuando, prender el micrófono y soltar un “Juanito: ¿Qué pasa? ¿Cómo va la plana?”.

Amigo Profesor: Poner una webcam para hacer lo mismo que hacía en el aula no es hacer educación virtual y, muchísimo menos, innovar en la educación. Ahora bien, no toda la responsabilidad es de los profesores. Muchos colegios no quisieron prepararse para afrontar la ausencia de sus estudiantes y eso significó, en muchos casos, probar plataformas desesperadamente para que los padres sintieran que todavía se justifica pagar las matrículas.

Si bien se dice que la pandemia aceleró la transformación digital de todos los sectores económicos, en algunos como la educación, la palabra precisa no ha sido innovación, sino adaptación. Y hay un trecho grande entre ambos conceptos: En el primero se exploran caminos y se encuentran rutas creativas; en el segundo, sencillamente se sobrevive a la coyuntura. Hay que formarse con el ánimo de innovar y no solo de sumar puntos en el escalafón.

No es posible decir que se innova cuando durante años desatendieron las recomendaciones para transformar la educación en ambientes mixtos de enseñanza-aprendizaje, que entienden la dinámica digital y colaborativa sin necesidad de estar en emergencia. Trasladar las viejas prácticas de siempre a los hogares, convirtiendo a los padres en papelerías que deben conseguir un pegante o una madera de balso en cualquier minuto, no es innovar.

La innovación reside en haberlo hecho antes para no estar improvisando ahora, pero sobre todo, en entender que se requieren otras metodologías que atrapen la atención y enamoren al estudiante del conocimiento con vías alternativas y tiempos diferentes.

La deserción escolar va a ser enorme por la pandemia, la pandemia de la terquedad en enquistarse en viejos paradigmas.

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