jueves 29 de octubre de 2020 - 12:00 AM

Movilidad inteligente

Necesitamos que en toda Latinoamérica pensemos en tecnologías, por ejemplo, para diseñar recorridos eficientes para la distribución de productos.
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Columna de
Víctor Solano

Según estimaciones de la ONU, la población mundial alcanzará los 8.500 millones en 2030; cerca de 9.700 millones en 2050 y 11.200 millones en 2100. Con estos crecimientos y con las conductas depredadoras de las que hablamos en la columna anterior (‘Somos una plaga’), la supervivencia de la especie, en términos geológicos, está a pocas horas de hoy.

Hemos adquirido y alimentado en los últimos 70 años, y especialmente en Latinoamérica, la idea de que la única forma de progresar es en espacios urbanos, de vivir en una saturación poblacional muy alta para acceder a los espacios de decisión política y de desarrollo económico. Si ya tenemos centros urbanos muy poblados, debemos repensar cómo movernos en ese espacio.

Cuando aparecen conceptos como los ‘territorios inteligentes’, la movilidad adquiere una capital relevancia. A los candidatos les compramos sus promesas de construir más vías, lo cual no solo no soluciona el problema, sino que amplía su magnitud.

Partiendo de la idea de un espacio limitado, a lo que tenemos que llegar es a encontrar soluciones que incluyan métodos alternativos de transporte, pero que no se queden solo en eso, como han hecho diferentes ciudades en el mundo como Ámsterdam, Barcelona, Columbus, Singapur y Songdo, en Corea del Sur.

Así las cosas, celebro la lógica de emprendimiento que han insertado ‘cracks’ como Claudia Jiménez y Alexander Ricardo en Bogotá, al pensar en la participación ciudadana para encontrar soluciones viables con transparencia para temas cruciales como el aforo vehicular y de peatones mediante el análisis del video; la detección en tiempo real de incidentes en la vía y el uso de tecnologías para incentivar la alta ocupación de vehículos. Necesitamos que en toda Latinoamérica pensemos en tecnologías, por ejemplo, para diseñar recorridos eficientes para la distribución de productos, conocer el estado del pedido y medir el desempeño del vehículo.

Todo esto debemos combinarlo con nuevas prácticas en nuestra vida cotidiana que incluso deben llevarnos al trabajo remoto cuanto más se pueda, por nuestro bien y el del entorno.

Implementemos sistemas de inteligencia artificial para acelerar todo de manera eficiente, pero primero hagamos uso de la inteligencia natural... ¡Estrenémosla!



Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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