viernes 24 de junio de 2022 - 12:00 AM

Nos auto hackeamos

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Columna de
Víctor Solano

En internet “cuando no tenemos que pagar por un producto, nosotros somos el producto”. Muchas aplicaciones dicen que son gratis, pero en realidad siempre alguien está pagando (la mayoría de las veces, nosotros).

Aún cuando no digitemos el número de nuestra tarjeta de crédito, cada vez que usamos algo probablemente sí estamos pagando, pero en el siglo XXI hay otras monedas: la atención y los datos.

La moneda de la atención funciona cuando consumimos un contenido que nos atrapa y hay publicidad durante el consumo del mismo, o la misma acción de consumo arroja información sobre nuestros hábitos, como los temas que nos gustan o el tiempo que le dedicamos a ello. En esa medida nosotros somos el producto.

La otra moneda son nuestros datos. Muchas veces los servicios nos preguntan de manera explícita, el nombre, el género y la edad, pero cuando esto no es suficiente, extraen información de los metadatos, esas pistas que dejamos, como el tipo de dispositivo, el sistema operativo, la ubicación y, si no somos cuidadosos con los permisos que autorizamos, dejamos la compuerta abierta para que se publiquen contenidos en nuestros perfiles o tengan disponible nuestra tarjeta de crédito para que nos resulte “más fácil hacer transacciones”.

Por estos días circula en plataformas como Instagram, ‘NGL’, una aplicación que estimula al usuario a que todo el que quiera le haga preguntas de manera anónima. Sin embargo el que recibe la pregunta autoriza a la aplicación, entre otras cosas, a que acceda a los datos que él haya dejado previamente en otros servicios, como el número de la tarjeta de crédito o los datos de contacto.

Resulta imperioso tener una mayor cultura de usos digitales. Siempre hay que tener en cuenta cuál y qué tanta información autorizamos a que nos esculquen. Si los datos son la nueva moneda por lo menos debemos saber si pagamos con centavos o con billones. Los datos son el nuevo petróleo y por ello las marcas pagan muchísimo dinero; tratemos de establecer una relación con los servicios digitales en la cual nosotros no seamos el producto, sino los compradores. Casi siempre nos auto hackeamos.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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