jueves 13 de enero de 2022 - 12:00 AM

Para variar... sin Variante


La variante de San Gil corre el riesgo de ser uno más de los elefantes blancos que Colombia colecciona en su zoológico de la desidia.
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Columna de
Víctor Solano

¡Gracias, Invías!... Sigo sin entender porque el Estado premia el retraso en la entrega de las obras civiles ¿Por qué no se sanciona el incumplimiento?

La variante de San Gil corre el riesgo de ser uno más de los elefantes blancos que Colombia colecciona en su zoológico de la desidia. Con bombos y platillos, en junio de 2018, el Invías anunció por un valor de $173.033 millones la adjudicación a la firma Concay S.A del contrato LP-DO-003-2018, para la construcción de esta variante.

La obra sonaba muy prometedora para desatorar ese pequeño infierno que se arma en el paso sobre el río Fonce. Cerca de 9,7 kilómetros de carretera nueva, un puente de 360 metros y un viaducto de 435 metros para soportar un tráfico promedio diario de 7.441 vehículos, entre ellos un 26% de camiones en su calzada de 7,3 metros de ancho, e infraestructura especial con 4 intersecciones.

Pues bien, resulta que a un año de la fecha estipulada para la entrega (enero de 2023), como lo escribió Jorge Ríos en este diario, al cumplirse 40 meses, que representan el 75% del tiempo previsto, los trabajos físicos no llegan ni al 10%... ¡Gracias, Invías!

Los recursos no se ejecutan con la celeridad con que deberían para esta fecha. Hasta el momento van $8.772 millones y según el cronograma deberían estar invertidos $65.000 millones. La facturación mensual programada para el proyecto que se radicó fue de $3.265 millones. Hoy es de 219 millones. Si el proyecto se quisiera poner al día en el cronograma debería invertir a un ritmo mensual de 9.000 millones... ¡Gracias, Invías!

La Veeduría de la Cámara de Comercio de Bucaramanga ha señalado este desequilibrio y la comunidad ve ante sus ojos cómo, una vez más, la negligencia y probablemente la corrupción, hacen de las suyas.

Un proyecto de esta envergadura, así como la variante de Socorro, la vía Duitama-Charalá es absolutamente necesario y más cuando las vías secundarias y terciarias de Santander son un monumento al abandono y la carretera entre Barbosa y Confines es sencillamente una vergonzosa trocha disfrazada de vía nacional... ¿Nos quedaremos, para variar, sin variante?


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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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