viernes 01 de diciembre de 2023 - 12:15 AM

Víctor Solano

Piratas del Magdalena

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Columna de
Víctor Solano

Estas últimas semanas, a la altura del sur de Bolívar, en Cantagallo, Vijagual y Pinillos, grupos armados están atacando con arma de fuego a las navieras.

Como si se tratara de alguna escena de la película ‘Piratas del Caribe’, los ataques no se quedan en disparos, sino que incluso sujetos armados, autoidentificados como Autodefensas Gaitanistas de Colombia, han abordado embarcaciones ejerciendo el terror, entregando panfletos en los que exigen dinero para que puedan navegar.

A los colombianos no nos queda más que rechazar con convicción y determinación lo que está pasando. A las autoridades le asiste el deber de garantizar el derecho al trabajo y a la vida misma de todos los que transitan por la principal vía fluvial del país.

Las amenazas y ataques que grupos al margen de la ley han realizado en contra de los pescadores, pequeños comerciantes y hasta de empresas que transportan hidrocarburos por el río para que funcione bien la Refinería de Barrancabermeja, nos perjudica a todos los colombianos y no solo a los vecinos de la zona. Buena parte de la seguridad energética, de los insumos para la exportación, se traslada a través de navieras formalmente constituidas, que tributan y generan empleos locales. Al Magdalena, que es la principal arteria en el torrente sanguíneo del país, le debemos más respeto porque trae consigo los nutrientes para el desarrollo económico de la Nación.

Están en riesgo las vidas no solo de las personas que trabajan allí, sino también de las comunidades aledañas, en una violación contundente a los derechos humanos... ¿No es acaso una paradoja que eso pase en el corazón de la “potencia mundial de la vida”?

Partamos de que ya las comunidades vecinas de manera directa y el país entero, de manera indirecta, sufrimos la amenaza de que el Estado no garantice la navegabilidad de mayor calado ni las inversiones en los puertos sobre la ribera (porque no solo en Barranquilla se debe invertir) como para que ahora volvamos a una renovada época de corsarios, de ‘piratas del Magdalena’.

Nota: Estoy feliz de regresar a mi columna en Vanguardia. Desde este espacio procuraré continuar con las invitaciones a pensar en la innovación, la educación y la cultura como factores clave de éxito, pero también en insistir en que se deje de mirar a las provincias con el desdén sistemático del ‘bogocentrismo’. No desistiré en combatir las injusticias aunque estas traigan el perfume del peligro de practicar la opinión y el análisis como un deporte de alto riesgo en Colombia.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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