viernes 03 de junio de 2022 - 12:00 AM

Tensión por los debates

El argumento de que los electores tienen el derecho de conocer su propuesta es válido, pero la asistencia a los debates no es el único mecanismo para que los electores conozcamos su propuesta
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Columna de
Víctor Solano

Me gustan los debates porque informan y entretienen. La televisión lo sabe muy bien porque genera rating. Los portales contabilizan visitas para el mismo propósito de engrosar sus cifras de tráfico y mostrarse más atractivos como vitrinas publicitarias; Vicky Dávila se ufana del número de conectados, pero difícilmente transmite preguntas del público. Los debates, además de informarnos y entretenernos, son un buen negocio para los medios.

Me habría gustado ver a Rodolfo Hernández en más debates, como me habría gustado ver también más a Enrique Gómez y a John Milton Rodríguez, pero fueron ‘ninguneados’ por varios medios y por muchos barras bravas que ahí si no les pareció antidemocrático que no estuviesen asistiendo...

A Hernández lo vi en varios debates, como a Gutiérrez y a Fajardo. Curiosamente, a Petro no lo vi en todos los que se organizaron porque cuando su popularidad estaba en lo más alto dejó de asistir a pesar de haber confirmado a varios de ellos. En total, le contaron inasistencia a siete debates por decisión de su campaña, la misma que hoy reclama con rabia que Hernández haya tomado una decisión idéntica.

Hernández ha admitido que no logra explicar un tema trascendental como la reforma tributaria en un minuto; admite su incapacidad de sintetizar sus ideas ¿Es una debilidad comunicativa? Sí, definitivamente ¿Es una debilidad argumentativa? No, necesariamente. Por su parte, Petro es muy bueno en oratoria, aunque a veces justamente, como lo decía su ex asesor Angel Becassino en una reciente entrevista para El País, de España, Petro tiene la tentación de hacer alardes intelectuales y complejiza sus respuestas. Ambos extremos no son buenos. Petro sueña con hacer trizas a Hernández en un debate. Muchos de sus seguidores lo saben y aúpan la linchada mediática.

¿Hernández puede desistir? Sí. Puede no gustarnos su decisión, pero está en su derecho. El argumento de que los electores tienen el derecho de conocer su propuesta es válido, pero la asistencia a los debates no es el único mecanismo para que los electores conozcamos su propuesta ni éste, el único momento para hacerlo. El deber de conocer sus propuestas es nuestro.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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