jueves 11 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

Transparencia en los gobiernos

A algunos gobernantes les da alergia emplear el SECOP porque allí queda la información de estudios previos, pliegos y otros requerimientos que contribuyen a que haya más claridad sobre cada contrato...
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Columna de
Víctor Solano

Cada vez más me parece obligatorio que la institucionalidad se abra a ser completamente pública.


La inmensa mayoría de los gobiernos se empeña en hacer creer que todo lo que manejan en información es un secreto de Estado y no es así.

Por supuesto que hay informaciones que por razones de seguridad es mejor tener en estado de reserva, pero, por lo general, un alto porcentaje de la información es totalmente ‘compartible’ con las audiencias.

Las instituciones públicas deben entender que están para servirles a los ciudadanos y no servirse de ellos. El sentido de un servidor público es el de servir. Pare de contar.

Y dentro de las funciones de las instituciones están las de informar adecuadamente a los ciudadanos. Esto implica un fuerte trabajo de comunicación, pero también de lograr con las tecnologías que los datos estén disponibles para que esté enterado y pueda acceder a estos contenidos.

Con políticas de datos abiertos, los ciudadanos y las instituciones públicas y privadas podrían concebir proyectos para beneficio de la sociedad en favor de los mismos territorios porque con ellos se pueden hacer correlaciones y entender mejor la realidad.

Hace poco una mandataria que conozco decía en una entrevista de televisión: “Para aquellos que les gusta el SECOP...” como si se tratara de un tema de gustos y no de una obligación. Para los que no saben de qué se trata, SECOP es el Sistema Electrónico para la Contratación Pública, el medio de información oficial del Estado colombiano para el registro de toda la contratación realizada con dineros públicos. Casi nada.

A algunos gobernantes les da alergia emplear este sistema porque allí queda consignada la información de estudios previos, pliegos y otros requerimientos que contribuyen a que haya más claridad sobre cada contrato que se hace con los recursos de nosotros los contribuyentes.

La insistente negativa para emplear este sistema es una clara señal de potencial corrupción.

Por eso debemos insistir cada vez más a los diferentes órdenes de gobierno que haya una digitalización de los trámites y una creciente oferta de servicios digitales por parte del Estado.

Más información = más transparencia y menos corrupción.


Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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