jueves 14 de enero de 2021 - 12:00 AM

Vivienda para la nueva vida

La ruralidad se resignifica favorablemente porque el aire libre se convierte en oro. Esos nuevos hábitos reconfiguran la demanda de nuevos espacios, de una nueva vida.
Escuchar este artículo
Image
Columna de
Víctor Solano

A pesar de las dificultades obvias que se han presentado a causa de la pandemia del Covid-19 y el duro bajón en ventas del primer trimestre, en Colombia durante 2020 se vendieron más de 176.000 unidades de vivienda, de las cuales 125.000 correspondieron al segmento VIS y 51.000 al No VIS”, según escribió el presidente Duque en su cuenta de Twitter.

El crecimiento en las ventas en 2020 fue de 8% con respecto a 2019. Más increíble aún es que Diciembre de 2020 se ubicó “como el tercer mes de la historia de Colombia en el que más viviendas se vendieron”.

Pero ¿cómo es que ocurre esto en un año en el que se supone que hubo una gran contracción económica? Aunque no conozco estudios sobre las motivaciones en la compra de vivienda, me atrevo a especular que en los compradores de VIS primó el deseo de asegurar, de una vez por todas, un techo propio. Para ello se aprovecharon los subsidios que el Gobierno Nacional ha dispuesto y que, según el viceministro de ese ramo, Jonathan Malagón, continuarán por lo menos hasta 2022.

Entre tanto, los compradores del segmento ‘No VIS’ muy seguramente están motivados a adquirir una vivienda que debe atender a diversas necesidades, quizá diferentes a lo que se podía buscar hasta febrero de 2019. El comprador de vivienda de hoy persigue un espacio que no solo sea una inversión en finca raíz sino que sea acogedor porque allí estará el centro de operaciones para vivir, trabajar y educarse; las casas hoy no solo son ese lugar para ir a dormir y acumular los bienes que se coleccionan en la vida, sino también como oficina, gimnasio, aula de clases y hasta huerta casera.

Con la gente viendo que la cuarentena se amplía indefinidamente, los habitantes de las grandes ciudades vuelcan su mirada hacia municipios cercanos e incluso en otras regiones, ya no solo para una segunda vivienda de verano, sino para hacerla su hogar. La ruralidad se resignifica favorablemente porque el aire libre se convierte en oro. Esos nuevos hábitos reconfiguran la demanda de nuevos espacios, de una nueva vida.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad