domingo 29 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Unos indicadores que preocupan

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Columna de
Yesid Lancheros

La mejor herramienta para medir el desempeño de los alcaldes en Colombia son los observatorios ‘Cómo vamos’, en el que unen sus esfuerzos la empresa privada, la academia y la sociedad civil. La iniciativa nació en Bogotá hace 20 años y, gracias a su éxito, se replica en otras regiones con el objetivo de evaluar la calidad de vida.

Esta semana se conoció el informe del área metropolitana de Bucaramanga (AMB). Allí se analizaron cifras oficiales y la conclusión es que hubo pocos avances significativos durante los últimos cuatro años. Por el contrario, los nuevos mandatarios que resulten elegidos el 27 de octubre se encontrarán ante enormes desafíos, entre ellos la creciente inseguridad.

Leí el reporte y hay datos que ameritan una reflexión por parte de todos. El principal es que están asesinando a nuestros jóvenes en Bucaramanga y Piedecuesta. La tasa de homicidios de personas con edades entre los 15 y 24 años se incrementó en estos dos municipios entre 2015 y 2018. ¿Qué está ocurriendo? ¿Qué proponen los candidatos para frenar esta alarmante situación?

El desempleo tampoco cede en el AMB. Año tras año, la tasa ha venido al alza, con el fuerte impacto que esto tiene en los hogares, en el consumo y en la informalidad. Cada día hay menos trabajo formal. Basta recorrer el Paseo del Comercio para comprobarlo.

Otro asunto que merece una rápida atención está en lo social: el porcentaje de la población bajo la línea de pobreza aumentó entre 2015 y 2018 en el área metropolitana. Una cosa es hacer populismo, prometer y no cumplir, y otra muy distinta es diseñar políticas públicas eficientes que ayuden a los más vulnerables. Ahí está un enorme desafío para los nuevos alcaldes.

En educación hay que prestarle mucho cuidado a la deserción escolar. Excepto Piedecuesta, en los demás municipios del área aumentó el número de personas que abandonan sus estudios en todos los niveles educativos.

También debe revisarse lo que está aconteciendo con la seguridad vial, pues están aumentando las muertes en los accidentes de tránsito.

En cuanto a la movilidad, el desangre de Metrolínea es evidente. La meta era contar con unos 150.000 pasajeros diarias en promedio, pero ese indicador cerró en el 2018 en unos 92.000.

Ojalá estos indicadores susciten un profundo análisis. La mala noticia es que no vamos bien el área metropolitana.

Dato de cierre: Lamentable la muerte de Guillermo Perry, una de las voces más lúcidas y sensatas en el debate público nacional.

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