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Editorial
Miércoles 26 de enero de 2011 - 09:07 PM

¿Qué futuro le espera a Floridablanca?

Los dirigentes que han convertido el promisorio futuro que tenía Floridablanca hace sólo unos años en este espectáculo de vergüenza y atraso, no sólo deben responder ante la justicia, sino sobre todo ante la comunidad

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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En estas últimas semanas toda la ciudadanía del área metropolitana ha tenido que ver (una vez más) el lamentable estado en que se encuentra Floridablanca, últimamente como consecuencia de la destitución de su alcalde Eulises Balcázar, pero antes como resultado precisamente de la deficiencia con la que se gobernó al segundo municipio de Santander.

Para ningún habitante de Floridablanca es un secreto que este municipio ha vivido tiempos difíciles debido especialmente a las dos últimas administraciones que, además de dejar deudas evidentes en cuanto al cumplimiento de sus compromisos de gobierno, han terminado cercadas por escándalos y en una circunstancia de interinidad desde todo punto de vista inconveniente.

El intenso proceso de conurbación vivido entre los cuatro municipios del área metropolitana, dejaba a Floridablanca hace un par de décadas como la municipalidad con las más grandes perspectivas de desarrollo en el futuro inmediato.

La gran afluencia de gente para establecerse en el área de Cañaveral, generó un importante crecimiento urbanístico y un muy activo sector comercial, con lo que, consecuentemente, se acrecentó en gran medida el número de aportantes a los tributos de Floridablanca.

Pero al cabo de los años lo que se puede apreciar es que este proceso social, administrativo, político, económico y urbanístico, antes que impulsar al municipio, lo que logró fue que se dirigieran hacia allí movimientos electorales que iban tras el presupuesto y no tanto tras del diseño y construcción de una nueva y pujante Floridablanca que si tiene una cara moderna qué exponer, se debe a la inversión privada.

En otra palabras, la promisoria proyección de este municipio lo que consiguió fue que la ambición de algunas figuras políticas forzaran al máximo las defensas democráticas, éticas y jurídicas, hasta el punto en que estamos hoy, contemplando el deplorable estado en el que ha quedado toda esa potencialidad y toda esa esperanza.

Hoy, Floridablanca no tiene un alcalde titular porque el que las urnas determinaron fue destituido; hoy, la calles de Floridablanca están a un paso de ser intransitables, bien sea por los huecos que abundan o por las protestas ciudadanas que las cierran para forzar una acción gubernamental que debería darse por simple y puntual cumplimiento del deber que se jura frente a la colectividad; hoy, los estudiantes de los colegios de Floridablanca tienen que devolverse a sus casas y ver quebrantado su derecho fundamental a la educación, simplemente porque la abulia oficial no ha conseguido conmover a la burocracia para contratar al personal administrativo que requieren esas instituciones.

Los dirigentes que han convertido el promisorio futuro que tenía Floridablanca hace sólo unos años en este espectáculo de vergüenza y atraso, no sólo deben responder ante la justicia, sino sobre todo ante la comunidad que los eligió y ante la historia que alguna vez les dio, sin cortapisas, la oportunidad de transformar, para bien, el destino de esa noble ciudad.

 

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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