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Editorial
Lunes 11 de julio de 2011 - 05:48 PM

Negro fin de semana

Colombia no puede seguir concentrando el desarrollo en Bogotá, Medellín y el centro del país, mientras se deja a la buena de Dios estratégicas regiones como las que han sido escenario del accionar guerrillero el fin de semana anterior.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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El pasado fin de semana fue negro en cuestiones de orden público como consecuencia de diversas acciones llevadas a cabo por las Farc en Cauca, Caquetá y Nariño. La lista de actos de terror no es corta. En las cabeceras municipales de Toribío, Corinto y Caldono, en áreas rurales y corregimientos de Caloto, Santander de Quilichao y Jambaló, en el Cauca, hubo ataques guerrilleros con carros bombas, hostigamientos y "plan pistola"; en Tumaco (Nariño) fue atacada la cárcel para propiciar la fuga de 14 presos (entre ellos un cabecilla guerrillero); en Cartagena del Chairá (Caquetá) hubo un atentado dinamitero contra una patrulla militar.

El gobierno nacional, con el Presidente Santos Calderón a la cabeza, considera que se trata de actos de terror que buscan que la fuerza pública se distraiga y "afloje" las acciones adelantadas contra los cabecillas del mencionado grupo insurgente, en especial contra ‘Alfonso Cano’.

No se pretende poner en tela de juicio los argumentos expuestos por la cúpula del gobierno, ni restarle fuerza a su exposición, pero es prudente expresar que no por eso deja de ser preocupante el asunto, pues la guerrilla modificó su estrategia y con operaciones de terror tipo "avispa" en las que intervienen pocos hombres que sin misericordia atacan a la fuerza pública, logran sembrar zozobra. Es imperioso que las Fuerzas Armadas adapten su estrategia al giro de los acontecimientos y así como han sido exitosas en otros escenarios del conflicto interno, lo sean también ante esta nueva forma del enfrentamiento pues el halo de preocupación ronda a la ciudadanía.

Es necesario traer sosiego al conglomerado y para ello debe haber efectiva y permanente presencia del aparato estatal no solo en los principales centros urbanos sino en todo el territorio nacional.

Cauca y Nariño conforman una región que exige radicales medidas del Estado no solo a nivel militar sino también volviendo realidad proyectos de desarrollo de tales zonas. Toribío ha sufrido ya más de 10 tomas y hostigamientos de la guerrilla, más de dos veces se ha anunciado que allí se asentará un batallón del Ejército, pero de la intención no se pasa.

Cauca y Nariño tienen alto desempleo y subempleo y su economía está hundida en un profundo letargo desde hace tiempo. Colombia no puede seguir concentrando el desarrollo en Bogotá, Medellín y el centro del país, mientras se deja a la buena de Dios estratégicas regiones como las que han sido escenario del accionar guerrillero el fin de semana anterior. Es imperioso redistribuir por la geografía nacional los polos de desarrollo. Mientras ello no ocurra, pulularán hechos como los que comentamos.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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