Si Bucaramanga quiere promoverse deportivamente debe cambiar la dirigencia del fútbol, pujar para ser escenario de justas nacionales que nos permitan exigir a la Nación ayuda económica para readecuar el estadio.
Publicado por: Redacción Editorial
El próximo viernes, 29 de julio, en Cartagena comenzará el primer partido del mundial de fútbol Sub-20; pocas horas después tal campeonato será oficialmente inaugurado en el estadio de Barranquilla y rodará el balón por los estadios de dichas ciudades y en Bogotá, Medellín, Cali, Manizales, Armenia y Pereira. Periodistas de muchos países enviarán notas sobre tales ciudades y lo que ocurra en los partidos. En las ciudades sedes aumentará el turismo, sus atractivos serán difundidos en el extranjero, etc. ¿Y Bucaramanga, qué? Por varias razones quedamos al margen. ¿De quién es la culpa? De nosotros mismos.
Sí. No tenemos dirigentes deportivos que brillen en el ámbito nacional, lo que ha facilitado el que nos marginen de ser sede de justas futbolísticas de renombre; a ello se suma la falta de interés de los gobiernos del departamento en adecuar el estadio Alfonso López por lo que éste no cumple las exigencias que la Fifa y las confederaciones futbolísticas hacen para ser sede de competencias de postín.
El estadio tiene falencias como: la tribunal oriental debe ser reconstruida y dotada de silletería, se debe reponer la totalidad de la silletería de occidental, rehacer las tribunas norte y sur, deben hacerse cuatro camerinos aptos, no hay sala VIP, ni sala de prensa adecuada, ni oficinas aptas, el sistema de sonido es deficiente, no hay cámaras de seguridad, el sistema de iluminación es precario, no hay pantalla gigante de televisión, la parte hidrosanitaria es deficiente, no hay zona para control de dopaje, no hay enfermería apta, la zona para descanso de árbitros y recogebolas es deficiente, no hay acceso común apto a la cancha por el centro del campo, no hay sala especial para entrevistas, no hay zona de tránsito para entrevistas de jugadores, no hay accesos diferenciales. Así, ¿cómo pretendemos ser tenidos en cuenta?
Si Bucaramanga quiere promoverse deportivamente debe cambiar la dirigencia del fútbol, pujar para ser escenario de justas nacionales que nos permitan exigir a la Nación ayuda económica para readecuar el estadio y luego pretender ser escenario de competencias internacionales.
Algo afecta, además, la situación del Atlético Bucaramanga. Los estruendosos yerros de sus directivos, su difícil situación financiera, nos arrojaron al abismo de la segunda categoría a nivel futbolístico. Y a tal sima lanzaron también a la ciudad y de allí no saldrá mientras en tal divisa no haya un revolcón de arriba a abajo.
En tanto, seguiremos estando al margen de las principales competencias nacionales e internacionales y ello golpeará a sectores básicos de nuestra economía como el turismo, el transporte y la hotelería.









