El colombiano del común está cansado de tener miedo hasta dentro de su propia casa y ya es hora de que se ataque el problema en la dimensión que lo amerita
Publicado por: Redacción Editorial
Con motivo de su primer año en el poder, año en el que hay que decirlo, el presidente de la República Juan Manuel Santos ha obtenido las mejores calificaciones en los diferentes frentes y por consiguiente altos índices de apoyo popular, el Mandatario abordó un tema álgido, tal vez el único en el cual su gobierno ha recibido críticas desde diferentes sectores de la sociedad: la inseguridad.
En días recientes, el Jefe de Estado anunció lo que denominó un ‘revolcón’ en el sistema de seguridad en el país, mediante una nueva estrategia que consiste de cinco frentes.
1) Mejorar la inteligencia para localizar a los reductos guerrilleros que se han vuelto más pequeños; 2) Atacar a esas células subversivas pero con unidades más reducidas de las Fuerzas Armadas a las que se utilizaban hasta el momento para tener mayor efectividad; 3) Asegurar la presencia de la justicia, léase Fiscalía, en todo el territorio nacional; 4) Consolidar la presencia del Estado en la totalidad del país y 5) Mejorar la protección Jurídica para todos los integrantes de las Fuerzas Armadas.
Sobre el proyecto, puede decirse que sobre el papel parece ambicioso pero va en la dirección correcta. De hecho, aborda situaciones como el replanteamiento en la forma de operar que han adoptado las Farc y reconoce además el impacto que las Bacrim han tenido sobre todo en algunas zonas del país.
Pero por lo conocido hasta el momento, tiene una deficiencia. Y esa deficiencia es que no aborda directamente el componente del problema que no le deja la vida tranquila al ciudadano del común: la inseguridad callejera.
Sí. Desde hace años, los robos, los atracos a mano armada, los asaltos, los hurtos a las residencias, en fin, todas esas modalidades que no les permiten a los colombianos salir a las calles con algún grado de sosiego, están disparadas en la nación. Y no es necesario ser experto en la materia para saber que esa inseguridad, es uno de los factores que mayores deterioros generan en la calidad de vida de la ciudadanía.
El problema, que ya está plenamente identificado, tiene dos ejes sobre los que rueda cada vez a mayor velocidad: La carencia de más Policía, con mejor entrenamiento y mayor capacitación en cuanto a la manera en que opera el sistema penal acusatorio y la falta de castigos más estrictos para este tipo de delitos, en muchos casos considerados como menores. Para nadie es un secreto que son decenas de miles de atracadores, asaltantes y raponeros que todos los años son capturados por las autoridades y no pasan más de 24 horas detenidos, luego de las cuales se dedican a delinquir nuevamente.
El colombiano del común está cansado de tener miedo hasta dentro de su propia casa y ya es hora de que se ataque el problema en la dimensión que lo amerita.










