Tristemente, lo que muchas veces sucede es que los damnificados quedan en el olvido y una vez pasada la euforia del momento, los dejan solos y abandonados a su suerte. Que no pase esto con las víctimas del Café Madrid.
Publicado por: REDACCION EDITORIAL
El pasado 4 de junio, un voraz incendio acabó con lo poco que tenían 790 personas que habitaban las viejas bodegas del barrio Café Madrid en Bucaramanga. A una realidad de pobreza y abandono, el destinó les sumó la tragedia de ver desaparecer tras las llamas los pocos bienes que 300 familias habían acuñado tras unas paredes que convirtieron en hogares.
De inmediato, las voces de solidaridad se hicieron escuchar y la generosidad característica de los santandereanos se evidenció una vez más, cuando cientos de bumangueses acudieron a los puntos de acopio y donaron mercados, elementos de limpieza, ropa y cobijas para ayudar a los damnificados.
Pero el tiempo pasa y tras dos semanas de haber ocurrido los hechos, ya se empieza a olvidar que estas personas siguen sin techo y con las mismas necesidades.
Ante la imposibilidad de conseguir un alojamiento, muchos tuvieron que recurrir a vecinos y amigos a pedir posada. Los mercados, que fueron entregados desde el primer día, ya se terminaron, según denuncian líderes de esa comunidad, y desde el jueves pasado no se entregaron más.
Aunque ayer una comisión de la Registraduría Nacional trabajó en la entrega de más de 200 documentos que también se perdieron en el incendio y la Alcaldía sigue trabajando en buscar soluciones para dignificar la vivienda de estos destechados, no es suficiente. Han pasado ya dos semanas y los damnificados siguen haciendo filas, diligenciando formularios y esperando a que les digan si va a ver un lugar para ellos o si se les va a entregar un subsidio para que puedan pagar un arriendo.
Siempre, después de las tragedias, las promesas y los anuncios de ayuda desaparecen en el tiempo. Tristemente, lo que muchas veces pasa es que los damnificados quedan en el olvido y una vez terminada la euforia del momento, los dejan solos y abandonados a su suerte.
Que no pase esto con las víctimas del Café Madrid. Esperamos que la Alcaldía y las demás autoridades encargadas sigan adelante en su trabajo de procurar una vivienda y una vida digna para estas personas. Personas a las que se les estaba debiendo esto desde mucho antes del voraz incendio.










