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Editorial
Sábado 30 de junio de 2012 - 12:00 AM

Las OPS en la administración municipal

Las OPS desfiguran la gestión administrativa, atrofian sus funciones, generan ineficiencia, trastocan y entorpecen los roles al interior de la estructura administrativa.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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El papel que en la Colombia del siglo XXI juegan los municipios es muy diferente a aquel que protagonizaron en los siglos XIX y XX. Hoy, ellos son los gestores principales de la vida nacional.
Para cumplir con su misión, objetivos y funciones, los municipios deben tener una estructura administrativa racionalizada, sólida, estable en el tiempo, conformada por funcionarios jerárquicamente organizados que buscan lograr eficacia técnica en su gestión.


Así, para que un municipio pueda marchar administrativamente debe tener un conjunto de empleados que jerárquicamente dependa de sus jefes y que unos y otros conformen un equipo identificado con la visión del correspondiente Alcalde, comprometidos con su propuesta política.


Lo anterior quiere decir que en los municipios debe haber una burocracia estructurada jerárquicamente, de la que formen parte todos los que adelantan labores en nombre de la administración municipal. Si ello no ocurre, se deshilvana el tejido que ata a quienes laboran en las diversas entidades y dependencias que conforman al municipio y cada cual tomará una dirección distinta.


¿Puede haber armonía y eficacia en un municipio donde de cada tres personas que laboran en él solo una es empleada de nómina y las otras dos están vinculadas a la estructura administrativa sólo a través de Órdenes de Prestación de Servicios, OPS? La respuesta es no, pues las OPS desfiguran la gestión administrativa, atrofian sus funciones, generan ineficiencia, trastocan y entorpecen los roles al interior de la estructura administrativa.


Desafortunadamente eso ocurre en el municipio de Bucaramanga, donde el número de contratistas civiles es mucho más alto que el de  empleados.  


De contera, las OPS que suscriben con el municipio son de corta duración, a un número determinado de meses y vencido tal tiempo, a veces son renovados, a veces no, y se les reemplaza por otros que deben comenzar a aprender lo que es la gestión para la que los contrataron.


Eso es muy grave. Así no puede funcionar satisfactoriamente un municipio, pues las dos terceras partes de su estructura administrativa no tienen sentido de pertenencia, están de paso, no tienen dependencia jerárquica de orden laboral con la administración municipal y entre unos y otros no hay solución de continuidad. A esta deformación administrativa se le debe poner fin, si se anhela que la ciudad tenga futuro.


Revisar cuántas órdenes de prestación de servicio ha suscrito la actual administración municipal de Bucaramanga en lo que va corrido del año quita el sueño al más impasible y explica en buena parte el porqué marchan deficientemente buen número de dependencias de la Alcaldía.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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