Hace dos meses y medio, el 2 de noviembre de 2012, el Superintendente Financiero, Gerardo Hernández, ordenó la medida de control llamada “Toma de posesión” de la comisionista de bolsa Interbolsa.
Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
Estalló entonces el escándalo que durante los últimos meses ha quitado la respiración al país, faltando aún mucho por sacar a flote de tan truculenta defraudación consumada en nuestro alto mundo bursátil y financiero.
¿Con qué armas y herramientas legales han actuado los funcionarios públicos y las entidades estatales para enfrentar y neutralizar tan compleja madeja de usos abusivos de figuras financieras, de delitos e irregularidades en el mercado de valores? Con la mencionada figura de la Toma de Posesión e intervención de sociedades bursátiles y financieras y con la liquidación obligatoria (que reemplazó a la quiebra). ¿Es suficiente?
Cada día más estudiosos resaltan que en Colombia hay una raquítica y desarticulada legislación que regula el mundo de las finanzas, el mercado bursátil y las modalidades de contratos que han tomado gran impulso en nuestra economía como el de concesión, los contratos llave en mano, los consorcios, las uniones temporales, el mercado de valores y las operaciones repos, entre otros. Y las medidas de autocontrol del mercado bursátil son famélicas.
Es cierto, como atinadamente expresa nuestro editorial de ayer, tenemos exceso de leyes, decretos, ordenanzas y acuerdos que pese a estar vigentes nunca se aplican pero, en Colombia, país de incoherencias y contradicciones, así como están excesivamente regulados muchos aspectos de la vida en comunidad, también hay actividades económicas huérfanas de leyes que doten al Estado de ‘dientes’ para evitar que avivatos hagan uso abusivo del modelo de desarrollo económico que tenemos.
Regular la actividad financiera y bursátil no significa ponerle trabas al desarrollo del mercado, ni restringirle su horizonte. Medidas severas de control de la economía hay en E.U., Canadá, el Reino Unido, Alemania, para citar solo algunos de los países con que tenemos sólidas relaciones y nos sirven de espejo de desarrollo.
Y algo que inquieta: no se nota interés en impulsar la expedición de tal tipo de legislación, razón por la cual en cualquier momento podemos vivir y padecer un escándalo semejante o más aterrador que el de Interbolsa. Y en tal caso las víctimas pueden iniciar procesos contra el Estado y las indemnizaciones se pagarán con lo recaudado por impuestos.











