uno tras otro se suceden en ambas cadenas, programas basados en las vidas y centrados en las historias de los personajes más oscuros de la historia nacional.
Publicado por: REDACCION EDITORIAL
Los canales privados son sordos. O por lo menos, fingen serlo. A pesar de las críticas, contra todos los reproches, sin atender las quejas y desconociendo los análisis que apuntan al daño que le hacen desde hace tiempo a la sociedad con los temas de sus series y los contenidos de sus telenovelas más recientes, RCN y Caracol insisten en producirlas con el único fin de ganar en los ratings. Y éstos, vale la pena tener en mente, son la manera directa de traducir la audiencia en pauta.
Es así como uno tras otro se suceden en ambas cadenas, programas basados en las vidas y centrados en las historias de los personajes más oscuros de la historia nacional. Escobar el Patrón del Mal, El Capo, que ya anunció su tercera temporada, El Cartel de los Sapos y esta semana Los Tres Caínes sobre los hermanos Castaño, han dominado desde hace tiempo la parrilla de emisión, mediante la cual llegan a millones de hogares colombianos noche tras noche.
Hogares colombianos que vale anotar también, en un alto porcentaje tienen en la televisión prácticamente su única aproximación a lo que puede ser la historia de este país, por cuenta del pésimo sistema educativo y los escasos hábitos de lectura vigentes.
En otras palabras, estas series son para millones la única manera de conocer sucesos del pasado de esta nación y es precisamente ahí donde más daño se hace, al resaltar únicamente lo peor.
Sí. La maldad, el dinero fácil, la falta de moral, la ausencia de escrúpulos que caracterizan a los protagonistas de lo que se conoce como el horario ‘prime time’, difícilmente se ve en otros países del mundo.
Es que en otras latitudes no se ve que la televisión privada centre su programación casi que con exclusividad en los criminales y sucesos más oscuros de su pasado. Y menos, que tenga esos productos como sus estrellas de exportación. Series, novelas y películas sobre delincuentes se hacen en todos los rincones del planeta, pero éstas no inundan los horarios con más público en la televisión abierta.
Hace casi 30 años, series como Bolívar el Hombre de las Dificultades o la que recreó la Revolución de Los Comuneros, para citar apenas dos ejemplos, relataron otros capítulos de la historia que merecen ser contados mucho más que los del presente.
La superación, el esfuerzo, la lucha por unos ideales sanos y unos valores fuertes, así como los esfuerzos de una nación que busca progresar unida, deberían tener más cabida en las mentes de RCN y Caracol, que cuando no rememoran historias truculentas, bombardean a sus audiencias con realities sin mayor sustancia.











