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Editorial
Miércoles 13 de marzo de 2013 - 12:00 AM

Desidias que cuestan vidas

El Director del HUS debe darle una explicación a la ciudadanía de lo que está pasando y a las autoridades competentes de quién es el responsable de que la gente se muera a la espera de una solución, que se encuentra abandonada en el parqueadero del HUS.

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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Hace muchos años, décadas quizá, los santandereanos saben que las cosas en el Hospital Universitario de Santander, HUS, no marchan bien. En tiempos recientes, muchas han sido las quejas por las condiciones laborales de los empleados, la falta de medicamentos, la suspensión de servicios y hasta la demora en las obras de remodelación, entre otras.

Sin embargo, hay una denuncia que demuestra claramente cómo la desidia administrativa, la falta de planeación y la incapacidad de sacar adelante a una institución tan importante como el HUS repercute directamente en las personas más vulnerables.

Se trata de la denuncia hecha por este diario según la cual un angiógrafo que fue comprado por la Gobernación de Santander en el 2010 para ser entregado al HUS por un valor de $1.838 millones, hoy se encuentra abandonado en uno de los parqueaderos del hospital, sin que jamás haya sido instalado. Además, sus condiciones de almacenamiento, prácticamente a la intemperie, hacen temer que el costoso aparato no se encuentre ya en condiciones de ser usado.

Este angiógrafo se utiliza en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades vasculares y su uso se da en procedimientos de medicina de alto costo y con altos grados de complejidad.

Mientras este equipo se deteriora en el parqueadero del HUS, los pacientes que acuden al hospital tienen que esperar entre 20 y 30 días para que les autoricen los exámenes en otras clínicas. A su vez, este aparato es clave en la atención de urgencias por enfermedad cerebro vascular, una de las más comunes atendidas en el HUS.

No tiene justificación alguna que un centro asistencial que padece la ausencia de recursos para atender el alto volumen de pacientes que recibe, que además son personas de escasos recursos económicos y muchas veces remitidas de lejanas poblaciones del departamento, permita tal desidia, que solo refleja una incapacidad administrativa aberrante.

Es urgente que se evalúe de inmediato si el tal angiógrafo aún puede darse al uso de los pacientes. Pero sobre todo el director del HUS, Eimar Sánchez, debe darle una explicación a la ciudadanía de lo que está pasando y a las autoridades competentes de quién es el responsable de que la gente se muera a la espera de una solución, que se encuentra abandonada en el parqueadero del HUS.

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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